Cuando la Navidad nos pilla lejos de casa

La Navidad llega y no me viene bien en este momento

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Ya llegó la Navidad (otra vez), y esta no siempre se presenta con una cara feliz para todos.

Uno de los grandes inconvenientes de esta celebración es que son muchas las ocasiones en las que se presentan en no muy buen momento para algunos. Exacto, la Navidad llega y no nos viene bien en este momento.

Puede ser el trabajo, un traslado de ciudad, los estudios o cualquier otra circunstancia la que provoque la ausencia propia o de un familiar en fechas navideñas.

En el presente artículo se tratará el modo de sobrevivir a la navidad lejos de casa.

Estoy lejos de casa y la Navidad llega sin que yo pueda llegar al hogar a tiempo

Las barreras de espacio siempre suponen un obstáculo y dificultan las relaciones familiares. Esto, obviamente, genera tristeza y nostalgia, pero el sentimiento se acentúa más si se trata de las fechas navideñas.

Esto ocurre porque la Navidad está asociada a la familia y las luces, los villancicos y la decoración van a recordar inevitablemente a los momentos de celebración familiar.

Cuando se está lejos de casa la Navidad puede ser vivida de modo muy negativo, no sólo para el ausente, sino para la familia del mismo.

¿Qué puedo hacer si la Navidad me pilla fuera?

A pesar de la tristeza y/o la frustración de que la Navidad nos pille lejos de casa, esta circunstancia se puede sobrellevar de mejor o peor modo.

Algunos consejos útiles para superar esta circunstancia son:

Utilizar los recursos disponibles. Hace 20 años el teléfono y las cartas eran el único medio para poder contactar con los demás. Actualmente, las nuevas tecnologías permiten romper las barreras de espacio y tiempo, de modo que la sensación de aislamiento y de lejanía se disminuye significativamente.

Por ello, es adecuado que se utilicen las nuevas tecnologías como recurso para contactar con la familia y compartir momentos en la Navidad. Existen multitud de herramientas gratuitas que permiten la conexión a tiempo real a través de un video chat.

Este procedimiento puede disminuir la tristeza por el hecho de estar lejos de la familia en Navidad.

Si no es posible adaptarse a la Navidad, adaptemos la Navidad a nosotros mismos. Uno de los grandes problemas que surge con la Navidad, al igual que con otras fechas significativas, es que viene determinada por el calendario.

Es decir, se puede celebrar un éxito o una inauguración el día que se desee y que cuadre con la agenda de todos los implicados, pero no es así en los días festivos de Navidad.

La Navidad la decreta el calendario, de modo que el día 24 siempre es Noche Buena, el 25 Navidad, etc. Esto provoca que no siempre sea posible viajar en estos días en concreto para estar con la familia. Para solucionar este inconveniente se puede recurrir a una Navidad alternativa.

Si todos los miembros de la familia están de acuerdo, se puede posponer alguna celebración a otro momento del año, cuando todo el mundo se pueda reunir. Esto minimiza el sentimiento de nostalgia, porque la percepción de la pérdida de la celebración desaparece y posibilita el poder celebrar la Navidad en familia, aunque sea en otro momento.

Celebra la Navidad no obstante. Aunque no sea en familia, celebrar la Navidad con los amigos o conocidos es una opción adecuada que minimizará el sentimiento de nostalgia. Si además se ha acordado con la familia celebrar la Navidad en otras fechas, se tendrá una doble celebración. Todo son ventajas.

¿Qué puedo hacer si es un ser querido el que va a estar ausente estas navidades?

No solo sufre aquel que está fuera de casa durante las fiestas navideñas, los familiares y amigos del ausente pueden verse afectados por la no presencia de un ser querido.

Para poder minimizar esta situación se puede recurrir a aplicar los consejos previamente expuestos en este artículo, que tanto son útiles para el ausente como para los que acusan la ausencia.

No obstante, existen determinados tipos de comportamiento que nunca deben de ponerse en práctica si no se desea aumentar el malestar de este tipo de situaciones y que, por desgracia, son bastante frecuentes.

Los más comunes son:

Presionar al ausente. Es posible que cuando se mantenga contacto con el ausente se le insista (mucho, en ocasiones demasiado) en que haga acto de presencia, aun sabiendo que no es posible.

Esto no solo no hará que el ausente se presente por arte de magia, sino que aumentará la sensación de malestar en el mismo. No solo no nos estamos ayudando minimizando nuestro malestar, sino que estamos incrementando el malestar del otro.

Por consiguiente, no es adecuado insistir o presionar a la persona que, muy a su pesar, no va a poder acudir por Navidad al hogar.

Recriminar. Puede ser que nuestra tristeza, rabia o desagrado nos lleve a recriminar al otro por lo que está sucediendo. Esto se traduce en verbalizaciones tales como: “te lo dije, que si te ibas…”, “la culpa es tuya”, “¿no podías haber…?” Todas estas conductas harán sentirse peor al ausente, el cual ya estará lo suficientemente disgustado de no poder celebrar las fiestas con la familia.

En estos casos lo más adecuado es ser comprensivo con la persona ausente y ser un poquito empáticos con la misma. Es decir, es importante ponernos en el lugar del otro y comprender que no es ni su deseo ni su culpa el estar ausente, sino que es una circunstancia desafortunada que ha ocurrido como tantas en la vida y que lo más adecuado es sobrellevarla lo mejor posible.

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