Trastorno del Espectro Autista (TEA): Qué lo provoca y cómo detectarlo

TEA-Psicodifusion

¿Qué es el Trastorno del espectro autista?

El Trastorno del espectro autista, o TEA, es una alteración en el desarrollo neurológico, que aparece antes de los tres años, que afecta a las capacidades sociales, comunicativas y lingüísticas, así como a las habilidades para realizar determinadas actividades por la presencia de comportamientos repetitivos y/o restrictivos.

El TEA es un trastorno del neurodesarrollo

¿Qué provoca el TEA?

Actualmente se desconoce el origen del TEA, aunque las investigaciones al respecto cada vez son más avanzadas y apuntan a un origen genético.

¿Son todos los niños susceptibles de sufrir TEA?

El TEA predomina de tres a cuatro veces más en los niños que en las niñas, aunque no se ha detectado ningún factor predisponente, precipitante o necesario para la aparición del trastorno. De este modo, no se conoce aun qué niños pueden ser más susceptibles a manifestar TEA.

El TEA es más frecuente en niños que en niñas

¿Cuándo se debe acudir a un profesional?

Es aconsejable acudir a un profesional en los casos en los que se sospeche de que el niño pueda tener algún tipo de alteración del neurodesarrollo. Algunos signos de sospecha son:

• No responde a su nombre.

• No dice lo que quiere.

• Tiene retraso del lenguaje.

• No dice palabras que antes decía.

• Actúa caóticamente dando, por ejemplo, respuestas incongruentes a los estímulos.

• Muestra inquietud y parece que no presta atención.

• Parece que no oye en ocasiones o parece oír unas cosas pero no otras.

• No señala.

• No dice adiós (esto supone un indicador de que no capta la situación social).

• No nos sonríe.

• No mira a los ojos.

• Prefiere estar jugando solo.

• Coge las cosas por sí mismo.

• Es muy independiente.

• Está en su mundo.

• No sintoniza con nosotros.

• No tiene interés con los demás.

• Tiene muchas rabietas (muchas veces pueden ser causadas por su hipersensibilidad o cambio de rutina).

• Es muy activo o no coopera.

• No sabe jugar con los juguetes (los apila, los tira, los rompe)

• Con frecuencia, alinea objetos.

• Muestra excesivo apego a algún objeto.

• Es muy sensible a algunas texturas o sonidos (parece que le asusta todo, o tejidos que le irritan muchísimo).

• Camina de puntillas (esto se puede deber a una estereotipia típica del autismo, ya que puede haber una alteración de los tendones).

• Tiene movimientos anormales (aleteo, esteoretipias).

Algunas conductas infantiles deben considerarse de alerta absoluta, e indican indiscutiblemente que si el niño no padece un TEA, tiene otro tipo de alteración. Estas señales son:

• No balbucea o no hace gestos con 12 meses.

• No emite palabras aisladas con 16 meses.

• No hace frases simples con 24 meses.

¿Cuál es el tratamiento?

El TEA no tiene un tratamiento específico que erradique por completo la patología, pero sí existen tratamientos que pueden aliviar y minimizar los síntomas y, consecuentemente, dar a la persona una mejor calidad de vida.

Los tratamientos que se utilizan son farmacológicos, psicológicos, de fisioterapia y de logopedia, principalmente.

El TEA no tiene un tratamiento específico que elimine totalmente la condición

Pronóstico

El TEA no es un trastorno que remita con el tratamiento, aunque éste puede minimizar las manifestaciones más negativas y molestas y proporcionar a la persona una buena calidad de vida.

La detección precoz del trastorno, así como la atención temprana, son fundamentales para que el tratamiento del TEA sea efectivo y para la mejora de las habilidades y competencias del niño.

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