Trastorno de apego reactivo. Factores de vulnerabilidad y medidas a adoptar

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El Trastorno de Apego Reactivo ya es un conocido en este blog, y se trata de una alteración que aparece en niños por estar sometidos a determinadas circunstancias que los sobrepasan, generalmente derivadas de la educación y el trato que reciben de los adultos.
En el presenta artículo se tratarán los factores de vulnerabilidad para desarrollar este trastorno y las medidas a adoptar para minimizarlo o eliminarlo.

¿Qué pautas deben darse para la aparición del Trastorno de apego reactivo?

Para que se produzca el Trastorno de apego reactivo el niño debe haber experimentado un patrón extremo de cuidado insuficiente.

Si quieres conocer más sobre el Trastorno de apego reactivo, pincha aquí

Esta situación puede ocurrir bajo las siguientes circunstancias, principalmente:
-Hay una evidente negligencia en general en los padres y/o tutores del niño.
-Las necesidades emocionales básicas el niño no están en absoluto cubiertas.
-Los cuidadores del niño carecen de apego hacia él y no lo estimulan de ningún modo emocionalmente.
-El niño cambia continuamente de tutor. Esto puede darse en casos de cambios frecuentes e intermitentes en la custodia de un menor, lo cual puede provocar que los tutores, por mucho que amen al niño, no tengan la oportunidad de construir un vínculo afectivo hacia él.
-El ámbito familiar del niño es desestructurado.
-El niño vive en un contexto en el que sus cuidadores no son capaces de crear un vínculo afectivo. Esto puede ocurrir tanto por las características personales del cuidador (por ejemplo, sufrir un trastorno mental o padecer una condición emocional inestable) o porque el cuidador tiene una carga que no permite pasar el suficiente tiempo con el niño (por ejemplo, por su actividad laboral o porque se trate de una institución en la que un solo cuidador tiene a su cargo a gran multitud de niños).

¿Es grave el Trastorno de apego reactivo?

El Trastorno de apego reactivo es grave, sobre todo si persiste más de un año. Por ello, es importante detectarlo en el período más breve posible.

¿En qué repercute el Trastorno de apego reactivo?

El Trastorno de apego reactivo repercute en todos los aspectos del desarrollo normal emocional y/o mental de un niño.

Si quieres conocer cómo identificar la existencia de un trastorno de apego reactivo, pincha aquí.

Si el Trastorno de apego reactivo no es tratado adecuadamente, es posible que el niño sea más vulnerable en el futuro a tener problemas emocionales y/o psicológicos.

Asimismo, es probable que no desarrolle adecuadamente habilidades relacionales y/o afectivas hacia su entorno.

Y lo más importante, la prolongación de este trastorno afecta de modo indiscutible y directo a la felicidad y el bienestar del niño.

¿Qué hay que hacer si se sospecha de la existencia del Trastorno de apego reactivo?

En el caso de que se sospeche de la presencia del Trastorno de apego reactivo en un niño, la primera medida es consultar a un profesional o al responsable educador del niño con el fin de que este pueda ser evaluado.

Esto permitirá comprobar si existe realmente el Trastorno de apego reactivo o si hay un riesgo evidente de la aparición del mismo.

En caso afirmativo, únicamente deben adoptarse las medidas oportunas para eliminar el trastorno o prevenir su aparición. Estas medidas serán diferentes en cada caso, ya que la situación de cada niño será distinta. Es por ello importante realizar la intervención de modo interdisciplinar, es decir, con la colaboración de varios profesionales en áreas diversas, educadores, etc.

En este sentido, la implicación y la ayuda de los tutores del menor van a ser de gran importancia, incluso imprescindibles.

Cierto es que este trastorno surge por un erróneo estilo educativo derivado del trato con los tutores. Pero no se trata de culpabilizar, ni de juzgar ni de condenar, sino de arreglar, y esto siempre con el fin último de la felicidad y bienestar del niño. Por ello, es importante que los tutores comprendan la gravedad del hecho, sin ser culpabilizados, y el modo en que se puede abordar la situación para solucionar el problema.

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