Tengo el carnet y no cojo el coche porque me da miedo: Amaxofobia o miedo a conducir

La palabra amaxofobia no es una expresión recurrente en el vocabulario cotidiano. De hecho, resuena como la típica palabra sobre la que se pregunta en el Trivial y que hace que se pierda el turno.

Pero este término tan infrecuente no significa otra cosa que una situación, curiosamente, bastante frecuente: el miedo a conducir.

¿Qué es la amaxofobia?

La amaxofobia no es una enfermedad rara, sino simplemente la fobia a conducir. No se trata de un miedo atroz a acercarse a un vehículo, sino el temor de conducir el mismo, ya sea desde siempre, en los primeros años de conducción, a lo largo de la vida como conductor o tras haber sufrido una experiencia desagradable al volante.

La amaxofobia no es una enfermedad

¿Por qué se llama amaxofobia y no miedo a conducir? Cierto es que el término “amaxofobia” resulta extraño y poco indicativo de que a conducción se refiera.

La palabra proviene de “amaxo” que significa “carruaje” y “fobia” que significa “miedo”.

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Las fobias son un inconveniente asiduo en la sociedad. Las personas tienen fobias a las agujas, a algunos animales, a espacios cerrados y, como no podía ser de otra forma, a conducir. La diferencia entre unas fobias y otras es el impacto que estas puedan causar en la vida diaria. La conducción, por gracia o por desgracia, es un componente determinante en el día a día, ya que proporciona independencia y en numerosas situaciones supone una herramienta de trabajo. La dificultad de conducir por una fobia imposibilita y cierra la opción de poder utilizar un vehículo que, en muchas ocasiones, resulta un elemento de comodidad. De este modo, una persona puede decidir obviar una determinada fobia evitando, por ejemplo, situaciones en las que tenga que hablar en público. Si su actividad profesional no se lo requiere, la fobia no va a tener una mayor trascendencia que lo anecdótico. Pero evitar conducir puede limitar en mucho nuestra actividad ya que resta autonomía, capacidad de movilidad y puede que condene alguna opción laboral.

¿Por qué ocurre la amaxofobia?

El miedo a conducir, como tantas otras fobias, puede surgir de modo espontáneo o derivado de un hecho en concreto.

Obviamente, la mayor parte de los conductores noveles van a tener un cierto miedo o respeto en sus primeras experiencias de conducción, sobre todo en situaciones que pueden suponer un cierto estrés, como son conducir bajo una climatología hostil, en un tramo difícil o en vías potencialmente peligrosas. Este tipo de sensaciones son normales, ya que todo comienzo de una nueva actividad requiere una cierta experiencia que nos dote de la seguridad necesaria para realizarla con total comodidad.

La amaxofobia, por el contrario, produce al conductor un miedo real a conducir y no necesariamente aparece en los conductores noveles. Este miedo puede provocar que la persona evite conducir, utilice cada vez menos el coche o que, en el caso de un conductor novel, apruebe el carnet y nunca llegue a manejar un coche.

El miedo a conducir puede surgir por diversas causas que se pueden resumir en tres grupos:

1. Estrés y ansiedad ante el hecho de conducir. El acto de conducir puede resultar bastante estresante y, si ese estrés no se supera, con el tiempo puede llegar a provocar una gran ansiedad. En un intento de eliminar esa ansiedad se comienza a evitar el fenómeno que las provoca, en este caso, el coche. Esta evitación hace que los intentos de volver a usar el coche provoquen una mayor ansiedad que se convierte progresivamente en miedo. De este modo, el conductor con ansiedad evita cada vez más utilizar el coche hasta el punto que deja de conducir por miedo. Este tipo de causa es la responsable de la amaxofobia en conductores nóveles o que no superan los dos años de carnet.

2. Estrés y ansiedad no relacionadas directamente con el hecho de conducir. Este fenómeno se puede producir por dos razones. La primera es por una asociación del acto de conducir con la ansiedad, que es provocada por otro motivo diferente a la conducción. A lo largo de la vida ocurren incidentes que pueden causar un gran estrés y ansiedad. Dado que el coche es un instrumento de habitual uso en nuestras vidas, estas situaciones pueden ser vivenciadas en gran parte durante el acto de conducción, el cual, a su vez, puede resultar estresante. Esto provoca que el conductor asocie la ansiedad derivada de un problema como puede ser un despido, una ruptura matrimonial o un duelo con el hecho de conducir. En la mayor parte de estos casos, el conductor no es consciente de que el gran estrés que sufre le esté afectando a su capacidad de conducción, únicamente se sentirá inseguro y abrumado ante el volante, hasta que el acto de conducir le provoque directamente ansiedad, ya que, sin ser consciente, lo asocia con la ansiedad vivida al volante. En el intento de evitar la ansiedad se evita coger el coche, por lo que la ansiedad irá en aumento ante cada intento frustrado hasta convertirse en miedo. La segunda razón es similar aunque la ansiedad ocurre en una única situación provocando un ataque de pánico. Hay ocasiones en las que una mala noticia o una experiencia desagradable desencadenan un ataque de pánico, el cual se puede presentar mientras se conduce. Esto puede provocar que el conductor, cuando vuelva a coger el coche, asocie el pánico con el acto de conducir, comenzando así la amaxofobia. Este tipo de situaciones son las responsables de la amaxofobia en conductores experimentados con varios años de carnet.

3. Experiencias traumáticas. Afirmar que conducir es una conducta exenta de peligro es una negación de la realidad. Los accidentes de tráfico son frecuentes y el miedo a retomar la conducción cuando se ha sido víctima de un accidente también es frecuente. En estos casos no se trata de un problema de ansiedad cotidiano, sino de un trastorno de estrés postraumático.

Las causas, por tanto, del miedo a conducir se pueden representar en el siguiente esquema:

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¿Padezco amaxofobia?

Como se ha comentado, el respeto o la inseguridad al coche que se manifiesta en las primeras experiencias de conducción no es amaxofobia. Tampoco lo es tener un respeto e ir con precaución cuando se conduce.

La amaxofobia presenta los siguientes síntomas:

-Ansiedad extrema.
-Sudoración abundante.
-Taquicardias.
-Temblor incontrolado.
-Vértigo.
-Dolor de cabeza.
-Dolor de estómago o molestias digestivas.
-Ganas de llorar.
-Pesadillas antes o después de coger el coche, relacionadas con la conducción.
-Pensamientos recurrentes de tener un accidente o atropellar a alguien.

¿Tiene solución?

La amaxofobia no es un problema que se solucione por sí solo. Dado que la ansiedad juega un gran papel en el desarrollo de esta fobia, es común que, si se ignora durante un tiempo, la amaxofobia vaya en aumento y no en detrimento.

La amaxofobia tiene un tratamiento específico y puede ser eliminada por completo con la ayuda de un profesional. Para su solución se utilizan terapias psicológicas y la exposición a la conducción, es decir, retomar las prácticas o las clases de conducir con un acompañamiento profesional.

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