Te quiero… te quiero… te quiero decir que te quiero. Parte 2: Mala comunicación en la pareja

Evita errores de comunicación

¿Por qué surge una mala comunicación en las parejas?

La comunicación inadecuada en el entorno social es frecuente. La pareja, con la que se suele compartir un espacio y un tiempo mucho más extendido que con el resto de las personas, suele ser un blanco mucho más proclive a esta circunstancia.

A esta situación se le une el hecho de los mitos y estereotipos sociales, que erróneamente conducen a supuestos comportamientos que hay que adoptar en el trato con la pareja.

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De este modo existen una serie de circunstancias comunes en la comunicación con la pareja que entorpecen la misma y que provocan un progresivo deterioro de la relación.

En concreto, una mala comunicación en la pareja surge por la aparición de dos elementos principales: los errores en la comunicación y las barreras en la comunicación.

¿Qué son los errores en la comunicación?

Los errores en la comunicación son todos los elementos que alteran lo que se quiere comunicar, de modo que el proceso de comunicación no resulta efectivo, ya sea por la existencia de un malentendido, una malinterpretación, un sobreentendido, etc. o por que el modo de expresar lo que se quiere decir es inadecuado.

¿Qué son las barreras en la comunicación?

Las barreras en la comunicación son elementos que provocan una perturbación en el proceso de comunicación por lo que la información se trastorna, se desvirtúa o directamente no se comunica en su totalidad.

Errores comunes en la comunicación de pareja

Algunos de los errores más comunes en la comunicación con la pareja son:

Dar por sabido. Es común que cuando se tiene un trato cercano a alguien se crea que determinada información se sobreentiende.

Esto no siempre es así. En ocasiones, se supone que la otra persona sabe, tiene que saber o que es su deber saber ciertas cosas. Esto no es correcto. Hay que comprender que, aunque los miembros de la pareja se conozcan muy bien entre ellos o incluso que aunque la convivencia de ambos se alargue en años, ninguno es adivino.

Obviar determinada información por la creencia de que el otro lo sabe es uno de los errores más comunes en la comunicación de parejas.

En este sentido, existe el mito de que el otro tiene una especie de deber u obligación de saber ciertas cosas, lo cual no es cierto.

No toda la información se sobreentiende

En este caso, son muchas las falsas creencias sociales que llevan a pensar que el otro debe adivinar cuestiones como por ejemplo: si quiero algo aunque he dicho que no; si en realidad me gusta eso aunque haya dicho que no me gusta, o no he dicho nada; si prefería hacer otra cosa cuando no lo he manifestado; si determinado tipo de comentarios me molestan, etc.

Asimismo, se tiende a omitir determinados mensajes que, aunque constituyen pequeños elementos del día a día, se les otorga menos importancia de la que tienen.

No deben omitirse los mensajes aunque creamos que son elementos sin importancia

De este modo, es frecuente que no se den las gracias por cosas cotidianas, ya sea por costumbre o por creer que hacer estas pequeñas cosas es la obligación del otro.

Las cosas rutinarias no deben ser pasadas por alto cuando son de agradecer y creer que el otro sabe que se le reconoce aunque no se diga, o pensar que es su obligación, es un error fatal.

Interpretar. Otro error muy frecuente es dar una interpretación a determinados gestos y comentarios sin tener la certeza de que lo que se especula es cierto o no.

Cuando una persona expresa un mensaje y la información del mismo no queda clara, lo más adecuado es preguntar directamente y no especular sobre lo que ha querido decir.

Esto puede dar lugar a malos entendidos y supone otro de los errores más comunes en la comunicación de pareja.

Imponer. Como se ha comentado, un mito social sobre las relaciones de pareja dicta que la pareja tiene una serie de obligaciones o deberes con el otro únicamente por el hecho de ser pareja. Esto no es cierto.

En ocasiones esta falsa creencia lleva a imponer ideas sobre el otro, como si fuese su obligación aceptar determinados tipos de pensamientos u opiniones.

Así, se cree erróneamente que el otro debe ceder ante nuestro criterio o que debe opinar igual que nosotros únicamente por el hecho de ser nuestra pareja.

En este sentido, no cabe enfadarse porque la perspectiva del otro es diferente. La opinión del otro debe siempre ser respetada y nunca es adecuado imponer un determinado criterio o pensamiento, ya que tan válido es el del otro como el de uno mismo.

Cada miembro de la pareja tiene su propio pensamiento y el buen funcionamiento de la relación de pareja no se basa en que los dos piensen del mismo modo, sino en el respeto de los pensamientos de cada uno.

Confianza Vs irreverencia. Uno de los puntos clave en los que se asienta la pareja es la confianza, pero esta a veces se confunde con la irreverencia, las malas maneras y las malas formas que concluyen, muy frecuentemente, en la desconsideración.

Tener confianza con una persona no implica que se utilice con ella un lenguaje despectivo o agresivo. Asimismo, la confianza confundida con la irreverencia conduce en ocasiones a todo lo contrario, produciéndose indiferencia o desinterés sobre las conductas o comentarios del otro.

Es importante que, en la pareja, se ponga interés por el punto de vista del otro, sus opiniones, sus observaciones, etc. Para ello es necesario escuchar al otro y valorar su aportación.

Escuchar, aunque implique el silencio, es otro modo de comunicarse, ya que le abre el espacio al otro para que se exprese, al mismo tiempo que se trasmite un sentimiento de atención y de ser tenido en cuenta.

No expresar. Se cree falsamente que callando se evitan los conflictos. Esto es falso.

De hecho, son muchos los conflictos que se originan por no haber tratado un tema o por no haber manifestado un punto de vista.

Es necesario recordar de nuevo que el otro no tiene superpoderes y, por consiguiente, no es capaz de leer la mente y adivinar lo que pensamos.

Cuando no se está de acuerdo con determinado comentario, acción o trato del otro, es necesario expresarlo. Si no se manifiesta, el otro nunca sabrá que esto resulta molesto y continuará realizando la misma conducta.

Hay estrategias para expresar el desacuerdo o hacer críticas de modo asertivo, sin la necesidad de que el otro se moleste.

Barreras en la comunicación de pareja

Las barreras en la comunicación son elementos que impiden que el mensaje que se quiere trasmitir se reciba con claridad. Las barreras de comunicación son, en ocasiones, ruidos, falta de tiempo, estados emocionales alterados, etc.

Las principales barreras en la comunicación de pareja son:

Falta de tiempo. El ritmo de vida diario provoca que el tiempo sea un bien escaso, por ello no es infrecuente que conversar con el otro se limite, en ocasiones, a lo imprescindible.

Esto deriva que muchos mensajes no sean comunicados o que estos de trasmitan de forma rápida y, por consiguiente, de modo inadecuado, pudiéndose producir malos entendidos.

Falta de intimidad. Muchas parejas no se comunican por la imposibilidad de pasar tiempo solos. Esto se produce por el ritmo laboral, los niños u otras obligaciones que se anteponen al espacio de la pareja.

La falta de intimidad provoca que la comunicación de la pareja sea escasa y, por consiguiente, de mala calidad.

Cansancio. Al igual que con el tiempo, el ritmos de vida diario también provoca que, al final de la jornada, se esté agotado. Esto deriva en que no haya comunicación, ya que no hay energía suficiente.

Además, el cansancio y la fatiga entorpecen la comunicación, ya que no es el estado más adecuado para tratar determinados temas, sobre todo si son de importancia.

El cansancio provoca irritabilidad, pesadez mental y, en definitiva, una disposición enemiga de la asertividad.

Hábito. La convivencia y el trato continuo hacen que las parejas creen rutinas.

Las costumbres que adoptan las parejas son positivas, ya que es lo que permite una mayor organización y cooperación, además que es un derivado natural de la mutua confianza.

Sin embargo, si en la pareja hay una mala comunicación, ésta puede crearse como un hábito, en este caso negativo, que dará lugar a la aparición de conflictos y problemas.

Prioridades. Tanto las conductas personales como las que se realizan con la pareja responden a una serie de prioridades.

De este modo, se le dará más importancia a unas cosas que a otras, las cuales se realizarán en última instancia o, directamente, no se realizarán.

La comunicación suele ocupar un lugar remoto en el repertorio de prioridades. En este sentido, es infrecuente que una pareja reserve un momento del día para conversar o que, si es necesario tratar un tema, se haga prioritariamente sobre otros quehaceres diarios.

El trabajo, los hijos e incluso las nuevas tecnologías ocupan un lugar más ventajoso que la comunicación.

En el siguiente artículo se tratará cómo comunicarse de modo adecuado con la pareja.

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Te quiero… te quiero… te quiero decir que te quiero. Parte 2: Mala comunicación en la pareja
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Te quiero… te quiero… te quiero decir que te quiero. Parte 2: Mala comunicación en la pareja
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En la pareja son frecuentes las discusiones o los conflictos y muchos ellos se derivan de una mala comunicación. Por ello, es necesario que se eviten determinados comportamientos o actitudes.
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