¿Por qué hay tantas separaciones a la vuelta del verano? Parte 1: Vacaciones. Campo de batalla: La pareja

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Se suele decir, comentar y leer en diferentes medios de comunicación y en los círculos sociales que la vuelta de las vacaciones no solo implica retomar el trabajo, sino que en ocasiones se acompaña en el comienzo de un proceso de separación en la pareja. Esto es cierto, ocurre frecuentemente y no únicamente durante el verano. En las Navidades y en otras fechas festivas, como en la Semana Santa, el índice de separaciones de pareja sube.

¿Cuál es el motivo de que a la vuelta de vacaciones haya más rupturas de parejas? Si quiere conocer las respuestas, continúe leyendo.

¿Por qué hay más separaciones tras un período de vacaciones?

La ruptura postvacacional se fundamenta, principalmente, en dos factores que, si ya de por sí son nefastos, juntos se convierten en una auténtica bomba de relojería.

Uno de ellos es el estrés. Se da por supuesto que las vacaciones son un tiempo para desconectar y relajarse, pero esto no es del todo cierto. Puede que las vacaciones sean eficaces para desconectar del ambiente de trabajo, del entorno cotidiano y la rutina, pero esto no tiene que estar necesariamente unido al relax. De hecho, una escapada o viaje supone un gran estrés, aunque no se sea consciente de ello. En primer lugar, viajar supone un cambio y todo cambio es un gasto de energía, lo que supone un esfuerzo que, inevitablemente, se traduce en estrés. Asimismo, la persona viajera sale de su zona de confot, lo cual también supone puntos para el estrés. De este modo, la ruptura de lo rutinario, sumado a los posibles problemas que puedan surgir durante el viaje, se convierten en la perfecta incubadora de estrés. El estrés provoca irritabilidad, disminución de la tolerancia y ánimo alterado, consecuencias que no son muy amigas de la diplomacia y la cordialidad. Pero cuidado, aquellas parejas que no se desplacen durante las vacaciones no están exentas de la aparición de estrés. El hecho de no poder desplazarse, si había un deseo de hacerlo, o tener que cambiar la rutina por estar los niños en casa, son algunos ejemplos de situaciones estresantes que pueden surgir durante el período vacacional. Asimismo, el estrés puede surgir por el fenómeno denominado “el puñado de arena”. El fenómeno se explica del modo siguiente: Imaginemos una playa llena de arena, la cual nos apetece coger. Se intenta coger el puñado de arena más grande posible con una mano pero, para nuestra decepción, la arena se escapa entre los dedos y nos quedamos con muy poca cantidad en la mano. Con el período vacacional ocurre algo similar, ya que se intentan hacer más cosas de las posibles durante este tiempo libre, pasarlo bien, descansar, disfrutar y aprovechar todo el tiempo al máximo. Son muchas las ocasiones en las que esto no es posible, en la mayoría de los casos porque la planificación dispuesta del tiempo no es en absoluto realista. Esta situación provoca también estrés, siendo un factor importante para la aparición de conflictos.

El estrés durante las vacaciones es uno de factores relacionados con las rupturas postvacacionales

El otro factor culpable de la ruptura es el ocio. Aunque parezca contradictorio, el ocio, es decir, el tiempo libre, puede ser un enemigo de la convivencia. Esto ocurre porque las personas están acostumbradas a seguir una rutina determinada en la que cada cual es actor de su propio rol. En el momento en el que esta rutina se rompe dando paso al ocio, aparece el caos. Nos encontramos ante un desbarajuste con el tiempo, el cual se intenta rellenar con innumerables (y a veces innecesarias) actividades que nos mantengan ocupados. Como se ha mencionado, la ruptura de la rutina supone estrés y lo que ocurre durante el ocio es que se intenta imponer otra especie de rutina vacacional (muchas veces improvisada, otras en exceso programadas) que equilibre el vacío con el que nos encontramos y al que no estamos habituados.

El tiempo libre mal gestionado contribuye a las rupturas tras las vacaciones

El estrés y el ocio, por consiguiente, son los dos principales responsables de las rupturas tras las vacaciones, sobre todo en parejas estables o de larga duración.

No obstante, el motivo de la ruptura tras las vacaciones puede estar desencadenado por otras causas. Es el caso de las parejas recientes. En estos casos, el principal motivo se reduce a la convivencia. Durante las vacaciones, la pareja se retira de su entorno habitual y en muchas ocasiones aislados el uno con el otro, sin que esté presente su círculo social. Esto les obliga a convivir de modo obligatorio durante las 24 horas del día, suceso que, previamente, nunca ha ocurrido. Puede que esta sea la señal para que comprendan que su convivencia como pareja no es buena. Cuando cada persona vive en su propio entorno solo o con su familia, únicamente se encuentra con su pareja para lo bueno, es decir, para lo divertido, y no durante todo el día, sino, generalmente, en la mejor parte del día, la que se dedica al tiempo libre y el divertimento (cine, paseo, quedada con amigos, cerveza, salir a comer, etc.). Si estos encuentros se convierten en coexistencia (circunstancia muy posible si la pareja viaja junta) la percepción de compatibilidad merma en mucho.

Una mala gestión en la convivencia en pareja es otro de los motivos principales para la ruptura postvacacional

En el próximo artículo se expondrán algunos consejos para evitar que surjan problemas de pareja durante el verano.

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