Revivir un duelo en Navidad ¿Cómo superarlo?

Ya llega la Navidad… Y sus cosas

Artículo escrito por: Elías Almansa

Revivir un duelo en Navidad resulta muy doloroso, y si esta situación se prolonga durante años es posible que no se sepa cómo superarlo.

Si le interesa conocer cómo se puede superar el duelo en Navidad, continúe leyendo.

¿Cómo se puede superar el duelo en Navidad?

A pesar de que la Navidad incrementa la sensación de pérdida, el dolor ante la misma se puede superar.

Algunos modos de hacerle frente a esta situación son los siguientes:

-Darse tiempo. Es necesario que el duelo se viva y no se evite.

Intentar sobrellevar el duelo evitando pensar en el mismo, no solo es inútil, sino que puede ser perjudicial, ya que es posible que el acontecimiento no llegue a asimilarse correctamente.

En este sentido, es necesario tomarse un tiempo para uno mismo para que se pueda asimilar la situación.

Por consiguiente, no se debe acudir a las celebraciones a las que no apetezca y tampoco forzar a que alguien lo haga.

Si alguna persona que ha experimentado una pérdida durante la época navideña no desea acudir a una celebración, se debe respetar y nunca obligarla a acudir.

No es adecuado obligar a alguien a acudir a una celebración, por muy navideña que ésta sea

Por el contrario, hay personas que prefieren acudir a las celebraciones, ya que, de este modo, están rodeados de seres queridos, que puede resultar un gran apoyo y, además, no rumian en exceso el dolor.

Es decir, son muchas las personas a las que distraerse o no estar mucho tiempo solos les sirve de ayuda.

No obstante, esta circunstancia es una de las muchas maneras de afrontar el duelo, pero no es menos o más adecuada que otra.

Así que, aunque se crea que a la persona que ha sufrido la pérdida le pueda convenir salir y distraerse, no siempre es beneficioso.

Por ello, no es conveniente insistir a alguien a que salga, se distraiga o que acuda a una celebración si no lo desea.

Lo más adecuado es preguntar qué prefiere hacer y respetar su decisión.

Sin embargo, independientemente de si se acude o no a las celebraciones, debe siempre darse un tiempo a uno mismo para afrontar correctamente el duelo.

-Apoyo. El apoyo de la familia y los amigos más cercanos es muy útil en la superación de un duelo, sea o no Navidad.

Si quiere conocer por qué se revive el duelo en Navidad, pinche aquí

Por ello, son muchas las personas que, a pesar de la pérdida, prefieren pasar las fiestas en familia.

-Evitar el aislamiento. Aunque darse tiempo es algo imprescindible para vivir correctamente el duelo, el absoluto aislamiento no lo es.

Encerrarse durante días sin contacto alguno puede ser un gran obstáculo para el desarrollo correcto del duelo.

-No cohibirse. Ya sea o no Navidad, el duelo debe vivenciarse y no intentar evitarlo.

De este modo, las emociones y sentimientos no deben ser reprimidos y dejar que surjan como sentimientos naturales que son.

Las emociones y sentimientos no deben ser reprimidos

Estar triste o enfadado no es negativo, sino una reacción natural ante la trágica circunstancia.

-Pedir ayuda. Intentar ocultar cómo nos sentimos o evitar sentirse triste no son comportamientos que ayuden a superar el duelo.

Por el contrario, compartir los sentimientos con las personas más cercanas, y pedir ayuda si se necesita, puede resultar de gran utilidad.

-No romper la rutina. Tras los primeros días tras la pérdida, y cuando cada persona considere adecuado, la rutina diaria debe recuperarse.

Esto ayuda a vivir el duelo mejor, ya que se produce poco a poco una vuelta a las costumbres previas.

Ponerse un horario de comida, de ir a dormir o de continuar con la actividad laboral puede resultar de ayuda.

No obstante, no es conveniente tener prisa y hacerlo poco a poco y con tranquilidad.

¿Y si simplemente no se quiere?

Puede que a las personas que han experimentado una pérdida en Navidad ya no les guste. Esta situación es lógica y normal.

La percepción negativa de la Navidad por una muerte no es algo patológico, sino más bien lógico.

Hay personas que han superado el duelo y que, aun así, las Navidades no les agradan por el recuerdo que traen las mismas.

Algunas recomendaciones para estos casos son:

-Romper la rutina navideña. Se trata de huir de la Navidad preestablecida, ya sea viajando a otro lugar o realizando cosas diferentes cada año.

Si la actividad laboral y la economía lo permiten, realizar un viaje durante la época navideña a un lugar diferente puede resultar de gran ayuda.

Si esto no es posible, resulta recomendable planificar actividades diferentes a las típicas navideñas.

Estas acciones favorecen a que se produzca un descondicionamiento entre la Navidad y el sentimiento de dolor, siendo posible que el condicionamiento se esfume por completo a través de los años.

-No comprometerse. No es adecuado aceptar muchos compromisos, sobre todo si los mismos no son deseados.

Cargarse de obligaciones sociales puede resultar estresante y, sumado a los recuerdos dolorosos, puede ser una bomba de relojería.

La tranquilidad es lo más recomendable en estos casos. No obstante, aislarse por completo tampoco es adecuado.

Cada persona debe buscar el equilibrio y dar la prioridad a aquellos eventos que considere más importantes y que, sobre todo, le agraden.

-No obligarse. Lo que nunca se debe hacer bajo ningún concepto es acudir a una celebración (por muy importante que sea) si esta provoca un gran sufrimiento.

Se cree falsamente que no acudir a una Noche Buena familiar, por ejemplo, va a causar un gran dolor al resto de los invitados.

Esto no es cierto, ya que las personas que nos quieren comprenderán perfectamente la situación de pérdida y la razón por la que no se quiere acudir al evento.

En este punto se debe realizar una reflexión: Pensar en el bienestar de uno mismo no es egoísmo, sino sentido común.

Son muchas las ocasiones en las que el individualismo es percibido como algo egoísta, pero esto no es así.

Pensar en nosotros mismos y en nuestra felicidad es otorgar felicidad al resto, ya que las personas a las que queremos estarán más felices si nosotros lo estamos. Nadie desea que un ser querido no sea feliz.

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