¿Qué clase de padre soy? Los estilos educativos parentales. Parte 3: Tipos de estilos educativos

Características y diferencias entre los estilos educativos

El tipo de estilo educativo va a determinar en gran medida el desarrollo de un menor y se relaciona directamente con la maduración social y emocional del niño. Por ello, es importante conocer qué estilo se está utilizando y preguntarse si es o no el adecuado. Esto permitirá orientar las estrategias educativas y las conductas paternales de un modo más óptimo.

Como se comentó en los artículos anteriores (Parte 1 y Parte 2) se pueden diferenciar cuatro tipos principales de estilos educativos: autoritario, permisivo, democrático y negligente.

A continuación se explicará en qué consisten cada uno de ellos.

Estilo educativo autoritario

El estilo educativo autoritario es un patrón orientado a lo punitivo. Se caracteriza por la existencia de normativas familiares estrictas y poco sujetas a la discusión.

El estilo educativo autoritario es un patrón orientado a lo punitivo

No suele haber muchas muestras de afecto. Es el estilo educativo que más frecuentemente se utilizaba en las familias de generaciones anteriores. Los padres que utilizan este estilo educativo se basan en la disciplina y la creación de una serie de normas que debe cumplir el menor.

Estilo educativo permisivo

Este estilo educativo se caracteriza por la sobreprotección. Existen muestras de afecto y comunicación, pero con la ausencia de normas para el niño, el cual tiene excesivas atenciones y cuidados.

El estilo educativo permisivo se caracteriza por la sobreprotección

A pesar de que la comunicación entre padres e hijos es fluida, se tiene a ocultar al menor los problemas familiares o de otra índole con el fin de evitarle frustración o sufrimiento. Cuando al niño le ocurre algún problema, generalmente son los padres los que lo resuelven.

Estos padres se muestran defensivos ante sus hijos en los conflictos en los que estos se puedan ver involucrados. Es frecuente que en este estilo los padres se muestren accesibles ante las peticiones del niño, siendo sus necesidades y su opinión siempre tenida en cuenta.

Apenas existen prohibiciones y, si se manifiestan, son aquellas relacionadas con un posible peligro para el niño (“no juegues a eso, que te vas a hacer daño…”, “sal de ahí que es peligroso…”). Asimismo, suelen ejercer control sobre determinadas conductas del niño como qué películas debe ver, qué videojuegos debe jugar, etc. Los padres de este estilo educativo son tolerantes con las peticiones del niño.

No suelen utilizar la palabra “no” y evitan el llanto o la tristeza que el niño pueda manifestar en un momento dado. El castigo suele estar ausente y el refuerzo está presente, pero no en todas las situaciones. Es el estilo educativo que más frecuentemente se manifiesta actualmente. Los padres que utilizan este estilo educativo se basan en la felicidad del menor por encima de todo.

Estilo educativo negligente

Se trata de un estilo educativo típicamente inhibicionista. Al igual que el estilo educativo permisivo, las normas no son frecuentes aunque se diferencia del permisivo en que no hay sobreprotección, sino lo contrario.

El estilo educativo negligente es típicamente inhibicionista

Los padres con este estilo educativo se basan en la libertad del menor. Al niño no se le presta ayuda para solucionar los problemas. Algunos padres que utilizan este estilo educativo tienen la creencia de que el mejor aprendizaje para el niño es aquel que le permita experimentar y aprender las cosas por sí solo.

Asimismo, otros padres con este estilo consideran que lo más adecuado es otorgarle al menor espacio para desarrollarse. Pero este estilo es también el que utilizan padres que no se implican en la relación con sus hijos, ya sea por irresponsabilidad (involuntariamente) o indolencia (voluntariamente).

El castigo no siempre está ausente en este estilo educativo, pero no se realiza con frecuencia y no tiende a repetirse aunque el niño haya realizado la misma conducta por la que previamente se le había recriminado. El refuerzo suele estar ausente también.

No ejercen control sobre determinadas conductas del niño como qué películas debe ver, qué videojuegos debe jugar, etc. Es un estilo educativo, junto con el permisivo, que es muy frecuente actualmente. Los padres que utilizan este estilo educativo se basan en la independencia del menor.

Estilo educativo democrático

El estilo educativo democrático se basa en la asertividad. Se caracteriza por la presencia ocasional de castigos, pero siempre justificados y explicados al niño, y se repiten si realiza la misma conducta por la que se le amonesta. Los refuerzos siempre están presentes y son frecuentes.

Asimismo, existen muestras afectivas en la relación con el hijo. En este estilo educativo al niño se le presta ayuda para solucionar los problemas, pero no lo solucionan los padres, como ocurre en el estilo permisivo. Tampoco se le ocultan al niño los problemas ni se le intenta minimizar el sufrimiento o tristeza.

Este estilo se basa en que el niño debe aprender guiado por los padres, es decir, si existe algún conflicto se intenta solucionar con la colaboración del niño o prestando ayuda y, si se impone algún castigo, la razón del mismo se explica y justifica.

Los padre se interesan por los sentimientos y el estado del niño y, por lo general, le enseñan a manejarlos. Tiene en cuenta las necesidades e intereses del niño, pero no por encima de todo, ya no cede a todas las condiciones del menor. Los padres que utilizan este estilo educativo se basan en la comunicación con el menor.

¿Qué estilo educativo es el mejor?

Obviamente, existen pautas educativas más o menos adecuadas. Es infrecuente que los padres se acojan a un estilo educativo por completo, lo más frecuente es que se combinen características de varios, en dependencia de la situación, la personalidad de los hijos y el contexto temporal. No obstante, siempre suele haber una cierta inclinación por uno u otro estilo educativo.

En este sentido la pregunta es: ¿cuáles son los mejores estilos educativos? ¿y los peores? Visto lo visto, se puede llegar a la conclusión, creencia muy extendida, de que el peor es el autoritario y los mejores son el permisivo y el democrático. Esto no es del todo cierto. A pesar de que el estilo educativo autoritario no es el ideal, tampoco es el más perjudicial para el menor. Un estilo educativo negligente o permisivo puede tener unas consecuencias más nefastas incluso que el autoritario. Por otro lado, el estilo democrático sería el más correcto, ya que facilita al niño el aprendizaje por sus propias experiencias pero brindando apoyo a la vez que se desarrolla la comunicación familiar.

En el próximo artículo se tratarán las consecuencias de los diferentes estilos educativos para el desarrollo de los menores y, por consiguiente, cuál de ellos es el más o menos adecuado.

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