Personas tóxicas: Qué son y qué las caracteriza

"Benditos sean aquellos que creen en lo que más les conviene, pues su mente no se aterrorizará nunca". A. LaVey

Personas tóxicas: Qué son y qué las caracteriza

Los seres humanos son animales sociales. Su naturaleza les empuja a mantener contacto los unos con los otros creando conexiones y vínculos entre ellos, relaciones las cuales les causan satisfacción.

Pero, ¿y si la relación no es satisfactoria sino que causa dolor o malestar? Esto es lo que ocurre cuando se entra en contacto con una persona tóxica.

Si quiere conocer más sobre este tipo de personas, continúe leyendo.

¿Qué es una persona tóxica?

Una persona tóxica es aquella que, en una relación con otra persona, aporta malestar en lugar de bienestar.

Resulta extraño que alguien esté exento de haber tenido trato con otra persona la cual le causa insatisfacción, desazón, tristeza, ansiedad, culpabilidad y/o molestia. Son relaciones que no conducen a nada positivo y que desembocan en disgusto o irritación.

Esa situación, que puede parecer incongruente o absurda, ocurre, por infortunio, en más ocasiones de las deseadas y hasta el punto de que, actualmente, la relación con las personas tóxicas, parece ser algo común en nuestras vidas.

En este sentido, existen personas que no solo no aportan nada a la relación con los otros, sino que les causan malestar o incluso les hace sentirse responsables cuando no lo son, que existe un deber u obligación hacia ellos o que se está en deuda con ellos sin causa alguna. Se trata de personas tóxicas.

Las personas tóxicas se pueden encontrar en todo tipo de extracto social y pueden ser hombres o mujeres de cualquier edad y condición. Así, hay personas tóxicas jóvenes, viejas, adineradas, sin recursos, educadas, maleducadas, etc.

Asimismo, las personas tóxicas pueden encontrarse en cualquier escenario social, ya sea en el trabajo, en el círculo de amistades o en la familia.

Las personas tóxicas pueden suponer la analogía humana a la mala hierba en la naturaleza. Se trata de personas que no sirven para nada socialmente y que no son de ninguna utilidad en nuestras vidas. Aun así, es frecuente que nos sintamos responsables o con algún tipo de deber hacia ellas a pesar que no proporcionan amor, compañía gratificante o verdadera amistad.

¿Qué caracteriza a una persona tóxica? El perfil tóxico

El perfil tóxico no se trata de una persona que sea mala o nociva por idiosincrasia, sino de una serie de rasgos expresados en conductas negativas manifiestas que perjudican a los demás en su trato.

De este modo, las personas tóxicas pueden perjudicar en gran medida el ambiente de trabajo, cualquier tipo de relación entre amigos o el bienestar familiar.

Cualquier persona que provoque situaciones de malestar por su comportamiento puede ser una persona tóxica. No obstante, este tipo de persona suele presentar una serie de características o perfil similar. Los principales rasgos son:

Victimismo y locus de control externo. Las personas tóxicas siempre son las víctimas y no se responsabilizan de ningún error o situación adversa, de modo que siempre es el otro el culpable.

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Se trata de personas con un locus de control externo que intentarán convencer de que ellos son la víctima a través de chantajes emocionales o tergiversaciones de la realidad.

Críticos y criticones. Todo el mundo hace críticas, la cuales, en multitud de ocasiones, nos sirven para darnos cuenta de una situación no deseable y cambiarla. Se trata de críticas constructivas.

Por el contrario, las personas tóxicas no hacen críticas constructivas, sino destructivas, ya que son opiniones que no aportan nada positivo y resultan dañinas para la autoestima del otro.

Asimismo, es frecuente que juzguen a todo el mundo, la mayor parte de las veces, estando estas personas ausentes y que divulguen dicho juicio, en ocasiones aliñándolo con historias o perspectivas inventadas, lo cual los hace personas de no fiar.

Manipuladores. Muchas personas tóxicas manipulan al resto para conseguir sus fines.

La manipulación no tiene porqué ser maestra ni propia de un psicópata de libro. La manipulación de las personas tóxicas puede ser simple, como hacernos sentir responsables de algo de lo que no somos o hacernos sentirnos culpable por circunstancias ajenas a nuestro débito.

La manipulación se puede realizar, por tanto, a través de mentiras e historias falsas, con chantaje emocional o con una alteración de la realidad que les favorece a ellos.

Falta de asertividad. Las personas tóxicas no son asertivas. Lo más común es que sean personas agresivas, que intenten conseguir algo a través de la humillación, la falta de respeto y el ataque directo o indirecto.

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Este tipo de comportamiento hace que las personas tóxicas sean altamente conflictivas.

Egoístas y narcisistas. Las personas tóxicas son egoístas, ya que no se preocupan del bienestar del otro y son egoístas, puesto que se preocupan únicamente en el bienestar propio.

De este modo, las personas tóxicas son personas poco empáticas, ya sea por naturaleza o por un mal aprendizaje. Esto lleva a que se preocupen exclusivamente de sus necesidades, sin tener en consideración la opinión o los sentimientos del otro.

Asimismo, es frecuente que no les importe el daño que causan a los demás, lo que los convierte en destructores emocionales.

No son felices. Las personas tóxicas no suelen ser felices. Esto es debido a que suelen presentar sentimientos tales como envidia, celos, rencores y odio. Esto no solo los hace infelices, sino que lleva a contagiar al resto de los mismos. Se trata de personas que no aportan nada positivo en nuestras vidas.

Este tipo de rasgo es muy identificable en cuanto se detecta que las personas tóxicas no se alegran jamás por las cosas buenas que les ocurre a los demás. De hecho, es frecuente que hagan lo contrario, es decir, alegrarse por las desgracias ajenas.

Terminar el artículo señalando que una persona tóxica es siempre tóxica. Es decir, se trata de alguien que se comporta de este modo en la mayor parte de las situaciones, mermando la autoestima del otro e incidiendo en su bienestar. De este modo, una mala contestación, alguien con pocas habilidades sociales o una persona maleducada o antipática no tiene porqué ser una persona tóxica, ya que actuaría de modo puntual o en un determinado contexto. Una persona es tóxica cuando actúa dañando en todos los ámbitos y con todas las personas.

Es necesario, por consiguiente, detectar las personas tóxicas en nuestra vida con el fin de alejarse de ellas.

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