Mobbing. Parte 4: Partes afectadas por el mobbing

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En los artículos anteriores se trató el concepto del mobbing, su identificación, sus fases y su prevención. En el presente artículo se tratará sobre las personas a las que afecta: el mobber, la víctima y el entorno.

El agresor

El agresor o los agresores son las personas que ejercen el acoso sobre la víctima. El término para denominar al agresor en el mobbing es “mobber”.

El mobber es el acosador

El mobber es el acosador activo, es decir, el que lidera el acoso y lo ejerce sobre la víctima de modo directo, lo cual hay que diferenciar del resto de los acosadores pasivos que no ejercen este acoso, pero que contribuyen al mismo.

Uno de los grandes problemas que presenta el mobbing es cómo detectar al agresor, ya que la imagen que proyecta hacia el exterior es bastante positiva.

A pesar de que el mobber es consciente de su acoso, generalmente no sabe realmente el daño psicológico que puede ejercer.

Con carácter general, los mobbers no fijan su objetivo en compañeros de carácter victimista, sumiso o pasivo. El acoso lo ponen en práctica ante compañeros que les despiertan envidia o que consideran un peligro para su puesto o cargo. En este sentido, los mueven sentimientos de codicia y de irritación rencorosa, que se desencadenan a través de la visión de felicidad y de las ventajas del otro.

Muy probablemente lo que subyace en el fondo es el miedo de los acosadores a perder determinados privilegios, por lo que la ambición desenfrenada empuja a eliminar drásticamente cualquier posible obstáculo que se interponga en el camino.

Marie-France Hirigoyen, en su obra El acoso moral, describe una serie de características de las personalidades narcisistas que nos pueden ayudar a detectar un perseguidor u hostigador en el lugar de trabajo:

• El sujeto tiene una idea grandiosa de su propia importancia.
• Le absorben fantasías ilimitadas de éxito y de poder.
• Se considera especial y único.
• Tiene una necesidad excesiva de ser admirado.
• Piensa que se le debe todo.
• Explota al otro en sus relaciones interpersonales.
• Carece de empatía aunque pueden ser muy brillantes socialmente.
• Puede fingir que entiende los sentimientos de los demás.
• Tiene actitudes y comportamientos arrogantes.

El mobber tiene claras sus limitaciones, deficiencias y su incompetencia profesional, siendo consciente del peligro constante al que está sometido en su carrera por esta falta de recursos. Es el conocimiento de su propia realidad lo que le lleva a destrozar las carreras de otras personas.

La víctima

Cualquier trabajador puede llegar a ser una víctima de mobbing. La única característica necesaria es ser percibida como tal por el acosador.

Por lo general, el acoso no resulta de algo personal, sino de la percepción por parte del mobber de que determinado compañero puede ser una amenaza.

El único elemento necesario para ser una víctima es que el acosador lo considere como tal

En algunos casos, los agresores llegan a envidiar incluso las condiciones favorables de carácter extralaboral de sus víctimas, como pueden ser las relativas a una vida social y familiar satisfactorias.

No obstante, existen casos en los que el acoso se desencadena por características personales de la víctima, como la raza, la religión o el género, aunque son los casos menos frecuentes.

El entorno

Para que el mobbing se desarrolle de modo adecuado, el entorno debe ser igualmente adecuado. Aunque haya mobber y una víctima propiciatoria, el acoso no puede tener lugar si el entorno no lo permite.

En este sentido, el entorno laboral deber caracterizarse por una mala o nula organización del trabajo y por la inexistencia de métodos eficaces en la resolución de conflictos.

Por consiguiente, el mobbing no parte de acosadores y víctimas, sino de un mal que proviene de la propia organización y afecta a toda ella a su conjunto.

El mobbing es un mal intrínseco a la organización

Asimismo, el entorno se refiere también no solo a la organización como grupo, sino al resto de los trabajadores que, conscientes del acoso, contribuyen al mismo de modo pasivo, ya sea callando o riendo.

Una adecuada organización laboral no solo previene el mobbing, sino que lo elimina sin que éste pueda llegar a surgir nunca. La adecuada solución de conflictos empresarial, la gestión de puestos y la comunicación entre empleados y empleadores son claves para evitar su surgimiento.

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