Muñecos que nos dan miedo: Fenómeno del Valle Inquietante. Parte 3: Razones del rechazo

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Que un muñeco nos cause repelús o miedo no tiene que ser necesariamente una fobia.

Se trata de un proceso psicológico natural denominado Valle Inquietante. Pero ¿Cuáles son las razones por las que se produce este rechazo?

Si le interesa conocerlas, continúe leyendo.

Asociaciones, mecanismos de defensa y autoprotección

Muchos de los fenómenos psicológicos tienen una explicación biológica. No sólo se trata de los neurotransmisores o circuitos cerebrales que se activan, sino que este tipo de estimulación tiene un propósito vital y generalmente relacionado con la supervivencia.

Por ejemplo, el miedo tiene el propósito de huida, y algo similar ocurre con el fenómeno del Valle Inquietante.

Si desea conocer más sobre el fenómeno del Valle Inquietante, pinche aquí.

De este modo, cuando se produce el fenómeno del Valle inquietante, es por un fin, un propósito, de hecho, relacionado con la supervivencia.

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A continuación se exponen las teorías más relevantes relacionadas con el fin de este fenómeno psicológico.

Evitación patógena

Los estímulos visuales se reciben y se interpretan según un criterio de aprendizaje y biológico. De este modo, es posible reconocer, por ejemplo, si un alimento está podrido o en buen estado únicamente con verlo.

Algo similar nos ocurre con las personas. De este modo, es posible reconocer cuando alguien está enfermo si hay unos rasgos predeterminados percibidos (palidez característica, modo de moverse, etc.).

Una deformidad puede provocar rechazo porque biológicamente se asocia a algo patológico. La sensación de rechazo percibida surge con el fin de que se evite la patología y que no nos infectemos con la misma.

Obviamente, el aprendizaje nos hace saber que una deformidad no tiene porqué estar asociada a ninguna enfermedad, pero aun así nuestro instinto biológico prima y, a primera vista, nos puede producir repelús.

Algo similar ocurre cuando se visualiza un algo humanoide que no se cataloga como objeto, pero que tampoco es realmente humano. Es más, el cerebro lo puede calificar como un humano enfermo o deforme.

Asimismo, el modo de moverse, los gestos y la voz influirían en maximizar o minimizar la sensación de aversión.

Selección de pareja

El ser humano está preparado para reconocer a aquellas personas que son biológicamente aptas para la reproducción.

De hecho, los cánones de belleza, a pesar de que cambian de década en década, están basados en una serie de características relacionadas con la capacidad de reproducción.

De este modo, las caderas contorneadas y los pechos voluptuosos son atributos de belleza en una mujer, ya que se asocian a la capacidad de parir y amamantar a las crías.

Asimismo, los hombros y la espalda ancha son considerados como atributos de belleza masculina, lo que biológicamente se asocia a fortaleza, necesaria para cazar y proporcionar comida en las épocas en la que la hembra tendría, por ejemplo, que ocuparse de las crías recién paridas. Asimismo, también se asocia con la capacidad de ser o no apto para fertilizar.

Obviamente, en la actualidad, esto no tiene ningún valor ni sentido, lo cual no elimina el hecho de que el ser humano esté biológicamente preparado para este reconocimiento. A pesar de lo aprendido y de que el modo de vida en el presente en nada se asemeja a la vida animal, las personas tienden a poseer una universalidad de criterios frente a lo que considera adecuado visualmente o inadecuado.

De este modo, algo que las personas no sean capaces de clasificar biológicamente como algo fuera de su especie ni como apto de la garantía de continuidad de la misma, es rechazado, provocándose el fenómeno del Valle Inquietante.

Mortalidad

Esta explicación se relaciona estrechamente con la evitación patógena. El hecho de ver algo grotesco que no es un objeto ni tampoco es humano recuerda no sólo a enfermedad, sino a muerte o al peligro de un contagio que provoque la muerte.

Como se ha comentado, este proceso mental no ocurre de modo racional, sino que es instintivo. Es por ello que algunas personas son más o menos susceptibles al fenómeno del Valle Inquietante.

Asimismo, es posible que la visión de un robot desmontado o a medio hacer cause rechazo, ya que inconscientemente recuerda a un ser humano descompuesto o desmembrado.

Estas hipótesis son las más relevantes (o universales) con respecto a la explicación del fenómeno del Valle Inquietante, aunque no las únicas. Determinados factores culturales, como el hecho de ver algo mecánico que puede recordar la ausencia de alma, supersticiones o simplemente inclinaciones personales, pueden afectar más o menos que una persona sea más susceptible a sufrir este fenómeno.

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