Mitos sobre el TEA

TEA-Mitos-Psicodifusion

En artículos anteriores se ha tratado el TEA, su origen, su tratamiento y su pronóstico. A pesar de que cada vez se realizan más avances sobre este trastorno y que se dispone de una gran cantidad de información, aun son muchos los mitos que rodean el TEA.

La divulgación de ideas erróneas sobre determinadas patologías, condiciones y/o trastornos, en general, o sobre el TEA en particular, no sólo contribuyen a difundir un concepto erróneo de las personas que la sufren, sino que interfiere en la adaptación y la autonomía de los mismos.

Por ello, es conveniente que se trasmita una información válida y veraz sobre el TEA en detrimento de falsos mitos.

A continuación se señalan algunas de las creencias erróneas más frecuentes sobre el TEA:

Los TEA son producto de la educación y de la falta de afecto paterno. Falso. Los TEA se manifiestan independientemente de la educación que reciba un niño. Este mito parte de la teoría psicoanalista del origen del TEA en el que culpabilizaba a los padres de proporcionar una educación poco afectiva, en términos de “madre nevera” y padres poco presentes. Esta idea, que ha estado vigente por más de 25 años, no solo es falsa, sino que es altamente culpabilizadora y hace mucho daño a las familias de personas afectadas por algún tipo de TEA.

El TEA es un tipo de retraso mental. Falso. A pesar de que muchos tipos de TEA están asociados a déficits cognitivos, los TEA se relacionan con la capacidad de comunicación y no con el retraso mental. De hecho, algunos tipos de TEA contemplan a personas con un CI más alto que la media de la población, como es el caso del Síndrome de Asperger.

Las personas con TEA viven aisladas en su mundo y la capacidad de interacción con los demás no existe. Falso. En todos los tipos de TEA existen alteraciones en la comunicación, pero no todas las personas con TEA están totalmente incomunicadas con el mundo o con la realidad.

A los niños con TEA se les puede “despertar” de su condición. Falso. Se trata de denominado “mito de la competencia intacta y la actuación inhibida”, por el que se cree falsamente que los niños con TEA viven en una especie de burbuja o una campana de cristal, y en el momento en el que se logre romper desaparecerá el bloqueo y aparecerá un niño normal. Este mito deriva de que en el TEA no existen rasgos físicos característicos y que su manifestación es muy heterogénea. Hay que tener en cuenta que algunos tipos de TEA se asocian con retraso mental y que la sintomatología de ambos trastornos puede llevar a confusión. Por ello, es muy importante evaluar el grado de retraso mental previamente a la intervención en un niño con TEA.

El TEA es un trastorno infantil. Falso. El concepto de Autismo infantil está obsoleto. Todas las personas con TEA siguen un desarrollo vital, el cual requiere intervención y apoyo, sea cual sea la edad de la persona. Este mito, además, puede conducir a pensar que en la adultez el niño con TEA podría “curarse”, lo cual no es cierto.

• El TEA es una psicosis. Falso. Este mito deriva de que, en las primeras clasificaciones de trastornos mentales, el TEA se asociaba con algún tipo de esquizofrenia, como a hebefrenica o catatónica. Actualmente se conoce que no existe tal relación y el TEA aparece como una entidad independiente en los manuales diagnósticos como el DSM-V.

• Los TEA se producen por determinadas alergias alimentarias, por tóxicos o por las vacunas. Falso. Actualmente, la etiología de la mayor parte de los TEA se desconoce.

• Las personas con Síndrome de Asperger tienen una inteligencia superior. Falso. No todas las personas con SA tienen un CI superior a la población normal. Este mito conduce a pensar que las personas con SA tendrían un rendimiento académico brillante si quisieran o que todas estas personas son genios en potencia, lo cual puede perjudicar tanto a las personas con SA como a sus familias.

• Todos los niños con TEA tienen un desarrollo temprano sin problemas. Falso. Cada tipo de TEA tiene una edad media de inicio, pero hay casos en los que el TEA se manifiesta de modo más o menos temprano.

• Las personas con TEA son incapaces de amar. Falso. Este mito afirma que las personas que padecen TEA tiene totalmente alterada sus funciones de apego, lo que no puede estar más alejado de la realidad, ya que el vínculo es un elemento de máxima importancia en la intervención en el TEA. Los niños con TEA pueden vincularse afectivamente como el resto de los niños.

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