Me como las uñas. Parte 1: ¿Tengo un trastorno?

Onicofagia

Fuente: https://www.flickr.com/photos/jayvando707/6705174845/

No son pocas las personas que tienen el hábito de morderse las uñas y se puede considerar como habitual en situaciones de estrés o nerviosismo. Esta práctica se denomina onicofagia y aparece normalmente como una respuesta a situaciones de ansiedad.

El problema de la onicofagia surge cuando la conducta no se limita a situaciones de estrés puntuales, sino que se realiza normalmente como un hábito, que además se ejecuta de modo no consciente.

De este modo, la persona no se da cuenta de en qué momento, lugar o situación ha realizado la conducta, ya que lo hace de modo automático, como lo que vulgarmente se denomina una manía.

Esta práctica, que puede parecer inofensiva e inocua, consigue, sin embargo, causar enfado y malestar, ya que no sólo afecta (en mayor o menor grado) a nivel estético, social o de salud, sino que es percibido como algo incontrolable o como una especie de adicción.

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¿Qué es la onicofagia?

La onicofagia (como el propio término indica, del griego, onico: uña y fagia: comer) es el hábito de morderse las uñas.

La onicofagia no se circunscribe únicamente a morder, sino que también puede que esta conducta lleve a la persona a comérselas, o a retirarlas por completo.

Asimismo, frecuentemente las personas que se muerden las uñas también lo hacen con la cutícula y la piel de alrededor de éstas, y normalmente las diez uñas suelen estar afectadas del mismo modo.

La onicofagia es un problema de control de impulsos ya que la persona experimenta una gran dificultad para resistir el deseo o la tentación de comerse o retirarse las uñas, incluso cuando esta conducta le cause posteriores molestias.

La onicofagia es un problema de control de impulsos

¿Cómo sé que padezco onicofagia?

El acto de morderse las uñas puede ser algo puntual o anecdótico, aunque en otras situaciones supone un problema.

Para saber si se padece realmente de onicofagia, es conveniente preguntarse lo siguiente:

• ¿La mayor parte de las veces que me muerdo las uñas lo hago sin darme cuenta?

• ¿Experimento placer o desahogo cuando me muerdo las uñas?

• ¿Me arrepiento en ocasiones de mordedme las uñas?

• ¿He intentado dejar de morderme las uñas pero no lo consigo?

• ¿Me es imposible parar de morderme las uñas una vez que he comenzado?

Si la mayor parte de las respuestas a estas preguntas son afirmativas, se padece un problema de onicofagia.

La onicofagia puede constituir un problema

Características de la onicofagia

La onicofagia cumple las siguientes características:

Irresistible. La acción de comerse las uñas no puede ser controlada. Se trata de un impulso que, una vez comenzado, es muy difícil de suspender.

Tensión emocional. Cuando la práctica se realiza conscientemente existe un aumento de tensión emocional.

Placer. Se experimenta placer y liberación durante el acto.

Remordimiento. Pueden existir sentimientos de arrepentimiento o culpa tras la conducta.

¿Por qué me muerdo las uñas?

La etiología, es decir, el origen de la onicofagia, como el del resto de los problemas y trastornos del control de impulsos, es desconocida y no está clara.

La onicofagia no suele aparecer antes de los tres años de edad, aunque existen casos en los que niños menores de esta edad se muerden o comen las uñas.

Lo más frecuente es que se manifieste en la infancia a partir de los 10 años, o más adelante durante la adolescencia.

Aunque el origen de este problema se desconoce, la onicofagia se asocia con el estrés y la ansiedad y, evidentemente, estas condiciones lo precipitan.

Por ello, cuando los niños comienzan a manifestar esta conducta, se debe tener en cuenta que muy posiblemente sufran algún tipo de ansiedad o nerviosismo y que morderse las uñas es el modo de gestionarlo.

¿La onicofagia es un trastorno?

Un trastorno es toda aquella circunstancia psicológica que causa malestar en la persona y/o que interfiere en el desarrollo normal de su felicidad, su actividad social y su actividad laboral y/o en la felicidad de su entorno.

Según esta definición, la onicofagia no es un trastorno para la mayoría de las personas, ya que no afecta a su desarrollo o funcionamiento normal, y la molestia derivada del acto de comerse las uñas no va más allá de la simple contrariedad.

No obstante, en algunos casos, el malestar desencadenado, ya sea social, estético o de otra índole personal, como puede ser, por ejemplo, el mero hecho de querer parar esta costumbre y no ser capaz, puede resultar un problema en nada insignificante.

Asimismo, hay personas cuyo hábito les lleva a retirar partes importantes de la uña o a arrancarlas enteras, lo cual puede derivar en problemas de salud.

En estos casos, la onicofagia puede comenzar a considerarse como un trastorno, sobre todo si los intentos de estas personas por parar el hábito fracasan.


A nivel profesional, el manual diagnóstico DSM-V no considera la onicofagia como un trastorno a pesar de tratarse de un problema de control de impulsos. No obstante, en casos extremos, el manual tiene cabida para este hábito como un trastorno destructivo, del control de los impulsos y de la conducta, no especificado.

Igualmente, la CIE 10 incluye ciertos trastornos de comportamiento que no son clasificables en otros apartados. Están caracterizados por actos repetidos que no tienen una motivación racional clara y que generalmente dañan los intereses de la propia persona y/o de los demás.

La persona suele referir que el comportamiento se acompaña de impulsos a la acción que no puede controlar.

En el próximo artículo se tratarán las posibles consecuencias negativas de este hábito no tan inocuo y sus posibles soluciones.

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No son pocas las personas que tienen el hábito de morderse las uñas y se puede considerar como habitual en situaciones de estrés o nerviosismo.
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  1. Me como las uñas. Parte 2: Consecuencias y solución

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