Más allá del confinamiento: Relativeing. El infierno es tu hogar

La frustración, ansiedad, irritabilidad o claustrofobia no son las únicas consecuencias del confinamiento para muchas personas

Estar confinado no es del agrado de nadie. Un aislamiento prolongado puede provocar frustración, ansiedad, cambio en el estado de ánimo o, incluso, claustrofobia.
En el caso de que este aislamiento se produzca con más personas, puede aparecer, además, sensación de hacinamiento y/o saturación convivencial.
Pero estas no son las únicas consecuencias derivadas de esta situación. Hay personas que, por diferentes circunstancias, deben vivir el encierro con sus acosadores. Es el caso del relativeing.
Si quieres conocer más sobre el relativeing, continua leyendo.

¿Qué es el relativeing?

El relativeing es la actuación por la cual uno o varios individuos ejercen una violencia o acoso, ya sea este físico o psicológico, hacia un miembro del seno familiar, provocando miedo, terror, desprecio o desánimo en el afectado.

Se trata pues de acoso familiar, el cual en circunstancias normales es muy dañino, pero que, en circunstancias tales como las presentes, puede resultar fatal.

El acoso familiar se puede manifestar a través de la utilización de la violencia para conseguir un determinado objetivo, para dominar a alguien o para imponer algo. La violencia no se reduce únicamente a una acción física, las agresiones verbales y el maltrato psicológico también son una forma de violencia.

De este modo, acciones tales como insultos, amenazas, humillaciones o agresiones físicas o psicológicas ejercidas por personas del entorno familiar, con las cuales se convive, se puede considerar relativeing.

En este sentido, el relativeing se puede definir como un comportamiento nocivo de uno o varios miembros de un seno familiar hacia otro que convive con ellos, a causa del cual el afectado/a es objeto de acoso y ataques sistemáticos, durante mucho tiempo, de modo directo o indirecto, provocando ansiedad, miedo, terror, humillación y/o desprecio.

¿Es el relativeing violencia de género o violencia doméstica?

Toda la violencia de género se puede considerar relativeing, pero no todo el relativeing es violencia de género. La violencia doméstica puede ser considerada en su totalidad como relativeing, aunque éste se puede manifestar de modo menos explícito.

El relativeing puede acometerse hacia la pareja, pero también hacia uno o todos los hijos, por parte de uno o los dos padres, de hijos a padres, hacia hermanos o hacia otros miembros de la familia.

El acoso puede producirse por una única persona hacia todos los miembros de la familia o hacia un solo miembro. Asimismo, puede aparecer por parte de varios miembros de la familia hacia uno u otros miembros o de todos los miembros de la familia hacia una sola persona.

Las manifestaciones del relativeing son múltiples, como también lo son sus consecuencias.

¿Qué no es relativeing?

Los conflictos familiares son algo normal. Todas las personas nacemos en un seno familiar, ya sea biológico o no, compuesto por personas de heterogéneas filias y fobias, que posiblemente no coincidan con las nuestras. No por pertenecer a una familia nos tenemos que llevar bien con todos los miembros. Esto puede desembocar en situaciones conflictivas.

Asimismo, el continuo contacto con los demás también puede desencadenar disputas, discusiones y/o peleas.

Estas circunstancias descritas son fruto de la convivencia natural con otras personas, pero en nada se acercan al relativeing. El relativeing desemboca en la destrucción total o parcial de la persona afectada en beneficio de su o sus acosadores.

¿Por qué ocurre?

Los motivos de aparición de relativeing en un entorno familiar dependen de múltiples factores.

Es frecuente que la violencia de género perpetrada por un maltratador se extienda a otros miembros de la familia. Pero no siempre es esta la manifestación del acoso familiar.

Es posible que el acosador o acosadores no tengan un perfil de maltratador y que realicen un acoso constante a un miembro de la familia. Motivos religiosos, celos, envidias y otros motivos personales son los principales causantes del relativeing.

¿Cómo se puede identificar?

Cuando uno o varios miembros de una familia actúan humillando, amenazando y agrediendo física y/o psicológicamente a uno o varios miembros de la misma familia, provocando sentimientos de terror, ansiedad, anulación personal y desesperanza, se está produciendo relativeing.

El relativeing consiste pues en intimidar, anular, someter, abatir y, en definitiva, consumir emocional e intelectualmente a la víctima, con objeto de agredirla, controlarla o satisfacer una necesidad psicopática de provocar daño.

Aunque parezca que la identificación del relativeing es evidente, no siempre es así. De este modo, el relativeing no se presenta siempre como una violencia familiar explícita, sino como un tipo de agresión en extremo perspicaz, sutil y perversa, puesto que se trata de un comportamiento premeditado, que se ejecuta según una estrategia minuciosamente meditada con un fin perceptible y definido: la anulación total de la víctima, la cual, en la mayoría de los casos, queda tan inutilizada que no es consciente de la circunstancia en la que se encuentra.

El relativeing es un tipo de acoso particularmente insidioso, ya que aprovecha el vínculo afectivo emocional de la víctima a beneficio del acosador.

¿Cuáles son las consecuencias del relativeing?

El relativeing tiene unas consecuencias devastadoras para la persona que lo padece. De este modo, el relativeing puede conducir a ansiedad, miedo, alteración del estado de ánimo, anulación personal, baja autoestima y sentimientos de humillación.

En sus últimas consecuencias, el relativeing puede desembocar en suicidio o en trastorno de estés post traumático.

Si quieres conocer más sobre el trastorno de estrés post traumático, pincha aquí

Confinamiento y relativeing

Si el relativeing es una realidad insufrible, en el caso de que se produzca una muy infrecuente y poco esperada situación de confinamiento, esta resulta fatal.

No es agradable imaginar cómo sería un encierro con tus enemigos, con aquellos que te hostigan, te agreden y te humillan. Con aquellos que te asustan, que te aterrorizan, que te hacen daño. Con tus torturadores. Sin posibilidad de escapar, salir o escapar de estas personas.

El relativeing es terrible pero, en una situación continuada y prolongada las 24 horas del día durante un gran período de tiempo, resulta atroz. Ni la peor de las tragedias podría presentar este escenario.

El pánico está a la orden del día. Ya sea una fobia al confinamiento en sí o al contagio, el coronavirus ha provocado en la población un estado de alerta y de miedo. El encierro obliga a las personas que sufren relativeing a confinarse en sus hogares, haciendo que su situación empeore enormemente. En la actualidad, la sociedad está concienciada sobre la violencia doméstica, el bullying y el mobbing, pero las víctimas de relativeing aún pasan desapercibidas.

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