Lo que nos deja el 2020 y lo que nos trae el 2021

El tiempo no lo arregla todo

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Impaciencia, expectación y urgencias. Todo han sido prisas para ver como el 2020 se iba para siempre. El 2021 ha sido, desde hace décadas, quizá el año más deseado y sobre él se han volcado esperanzas e ilusiones.

En el presente artículo se tratarán, en relación a la salud mental, lo que el 2020 nos ha dejado y lo que nos espera, muy posiblemente, en este año recién estrenado.

Si te interesa este tema, continua leyendo.

Lo que nos deja el 2020

El 2020 ha sido un año marcado por la salud, pero no ha sido el virus el único elemento que nos ha perjudicado (aunque sí el principal y más importante). La salud mental también ha sido duramente castigada como consecuencia de todos los acontecimientos negativos, además del COVID, que hemos experimentado.

El miedo al virus, la incertidumbre, las continuas malas noticias, el confinamiento, la crisis económica, la repercusión a nivel laboral, los cambios en el trabajo y, entre otros muchos más elementos, la necesidad de adaptarse nos han pasado factura.

Todo este compendio de situaciones nuevas, inesperadas y, sobre todo, negativas han provocado que el índice de malestar psicológico y emocional haya ido en aumento. Trastornos tales como ansiedad, estrés, problemas del estado de ánimo, fobias y el invisible y poco considerado Relativeing han aflorado o se han intensificado en estos últimos meses. Asimismo, las enfermedades mentales han tenido menos cobertura y se les ha sumado el malestar mental y emocional expuesto.

Si quieres conocer más sobre el Relativeing, pincha el siguiente enlace:

Esta situación ha provocado que la salud mental haya sufrido un profundo azote que nos ha alcanzado a todos de una u otra manera.

De este modo, el año 2020 no solo nos deja un mal recuerdo, sino una serie de secuelas psicológicas y emocionales que tardarán en menguar.

Pero no pasa nada. El 2020 ya ha terminado, se ha ido y se ha llevado todo este raudal de tragedias… ¿no?

Lo que nos trae el 2021

Ya llevamos casi un mes de nuevo año y muchos han podido comprobar que no ha habido en exceso diferencia con el anterior. De hecho, no hay que olvidar que los dos primeros meses del 2020 entraron dentro de la normalidad.

Se trata de una situación evidente, ya que un año no deja de ser una cifra, un modo de contabilizar el tiempo, creado por el hombre, que no obedece a virus o a desastres naturales. Pero este dato tan obvio no se ha querido asimilar por muchos, prefiriendo, pues, imaginar o esperar que la llegada del nuevo año traerá buenas noticias y todo cambiará. Este proceso mucho tiene que ver con la defensa perceptual.

Si quieres conocer más sobre la defensa perceptual, pincha el siguiente enlace:

Ser optimista y positivo es, en gran medida, beneficioso, pero no lo es aferrarse a una única esperanza que poca probabilidad tiene de ocurrir. En estos casos nos adherimos a una realidad que poca probabilidad tiene de hacerse posible, elevamos nuestras expectativas en extremo y relegamos al año nuevo toda la responsabilidad del problema. Es decir, se produce una puesta en marcha de la defensa perceptual, frustración por las enaltecidas expectativas imposibles de realizarse y situamos nuestras perspectivas hacia un locus de control externo, relegando nuestra propia responsabilidad.

Si quieres conocer más sobre el locus de control, picha el siguiente enlace:

Esto, psicológica y emocionalmente, se traduce en sentimientos de decepción y fracaso, que llevados al extremo y combinados con el ya maltratado estado emocional que arrastramos del 2020 pueden llegar a desembocar en casos extremos de ansiedad y desánimo.

Dicho esto, es conveniente adoptar una actitud positiva y optimista hacia las adversidades, pero siempre dentro de los marcos de la realidad. Reconocer y razonar la situación en la que nos encontramos es fundamental para asumirla y aceptar, del mismo modo, nuestra responsabilidad hacia la misma. Asimismo, no adoptar una postura pasiva antes los problemas, plantear unas expectativas razonables y tomar conciencia de lo que está ocurriendo son nuestras vacunas para el daño emocional del COVID en este año 2021.

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