Llegó el verano, el calor y no puedo dormir

El calor no es un buen compañero de cama

El verano ha llegado y, con él, los días más largos, las salidas a la playa y las vacaciones para muchos. Parecen todo ventajas, pero el extremo calor resulta muy molesto, y puede repercutir en nuestros hábitos saludables de vida, entre ellos el sueño.

Si quieres conocer más sobre el calor y dormir adecuadamente, continúa leyendo.

¿Por qué el calor dificulta dormir?

Las temperaturas en exceso altas o bajas no son buenas compañeras de cama. Todos hemos experimentado, alguna vez en nuestras vidas, problemas para dormir si tenemos frío o calor. Incluso, aunque hayamos caído rendidos al sueño, cuando experimentamos frío o calor, éste no resulta reparador.

Esto ocurre porque durante el sueño se produce un descenso de la temperatura corporal. De este modo, si el ambiente es muy caluroso, dificulta el descenso de esta temperatura, y si el ambiente es muy frío, el cuerpo reacciona reacio a bajar más la temperatura del mismo como defensa hacia una hipotermia.

Por ello, para conciliar el sueño adecuadamente y que éste resulte apacible, es conveniente que el ambiente tenga una temperatura adecuada.

Si la habitación está demasiado caliente, puede aumentar la temperatura del cuerpo y hacer que no se pueda dormir bien. ¿Qué se puede hacer para tratar de mejorarlo?

¿Cómo afecta el calor al sueño?

La manifestación más evidente del calor con respecto al sueño es la incapacidad para conciliar el mismo. Esto implica que se duerman menos horas, pero también que el sueño sea de menor calidad. En casos más extremos, el exceso de calor puede ocasionar insomnio.

Pero un exceso de calor no solo repercute en el sueño en cuanto a su calidad y duración, sino que puede desencadenar trastornos de sueño y/o aumentarlos.

Si quieres más información sobre los trastornos de sueño, pincha aquí.

¿Qué temperatura es la más adecuada para dormir?

La temperatura más adecuada para dormir es aquella en la que nos encontremos más cómodos. De este modo, hay personas que son más frioleras o que acusan más el calor que otras, por lo que la temperatura de la habitación debe ajustarse a cada necesidad personal.

Es importante que, previamente al ajuste de la temperatura de la habitación, se tengan en cuenta otro tipo de factores ambientales que pueden afectar negativamente al sueño. De este modo se recomienda tomar ciertas medidas tales como:

Ventilar la estancia. En ocasiones, un exceso de frío o de calor provoca que no se abra la ventana del dormitorio el suficiente tiempo. Esto debe evitarse y ventilar, al menos 30 minutos, la habitación cada día.

Regular la luz. En verano las horas de luz aumentan. Esto produce que amanezca antes y la luz que entra por las ventanas puede alterar el sueño. Por ello es importante que, previamente a dormir, se cierren personas y cortinas, para impedir que la luz sea molesta.

Librarse del ruido. Un adecuado silencio durante las horas de sueño es imprescindible. Debemos procurar, por consiguiente, cerrar la puerta de nuestro dormitorio si convivimos con más personas o la ventana si creemos que puede haber un exceso de ruido fuera. Si la habitación en la que dormimos es susceptible a los ruidos (está cerca de un televisor de la casa, cocina, los vecinos frecuentan esa habitación en el piso de arriba en las horas nocturnas, etc.), debemos plantearnos cambiar de dormitorio a otro lugar de la casa más adecuado, dentro de las posibilidades de cada hogar.

Una vez tomadas las medidas procedentes, la temperatura del cuarto dependerá de cada persona, aunque lo más óptimo y recomendado es que ronde los 20ºC o 21ºC.

¿Qué se debe hacer para regular la temperatura y dormir mejor?

Algunos consejos útiles para enfriar la estancia durante el verano son:

Ventilar las horas en las que no entra el sol. Dependiendo de la orientación de la estancia donde se va a dormir, la ventilación debe realizarse, preferentemente, las horas en las que el sol no incide directamente en la estancia.

Cerrar cortinas y persianas. Dependiendo de la orientación de la estancia, es adecuado cerrar las cortinas y/o personas en las horas en las que le da el sol. Esto impedirá que la estancia se caliente en exceso.

Ventilador y aire acondicionado. El ventilador es un aliado contra el calor y puede refrescar bastante una estancia. Utilizar el ventilador mientras se duerme no es lo ideal, ya que puede hacer ruido o hacer incluso que se coja frío. Lo más adecuado es encender el ventilador previamente a dormir y apagarlo cuando se duerme. El aire acondicionado se puede utilizar de igual modo que el ventilador, pero teniendo cuidado de no regularlo de modo que haya demasiado frío en la habitación. Recordemos que, durante el sueño, nuestra temperatura corporal baja y un exceso de fresco o un cambio brusco de temperatura puede perjudicar nuestra salud.

Date una ducha. Ducharte previamente a dormir no solo refresca, sino que también relaja, provocando que el sueño se concilie mejor. La ducha debe ser de agua tibia o levemente fría, pero nunca de agua helada, ya que, ante este cambio de temperatura, nuestro cuerpo producirá calor como medio de contrarrestar el cambio de temperatura, lo cual es más contraproducente que beneficioso. Sí es posible ducharse con agua tibia y, previamente a salir de la ducha, enjuagarse los pies con agua más fría.

Ropa de algodón. Se debe procurar que la ropa con la que dormimos y la ropa de cama sea lo más fresca posible y que no sea de un material que retenga el calor. Para ello, lo más adecuado es utilizar prendas de algodón frente a materiales sintéticos.

Cenar adecuadamente. Lo preferible es cenar una o dos horas antes de irse a dormir. Una cena ligera ayudará a combatir el calor, ya que el organismo no tendrá que realizar tanto esfuerzo en la digestión de la misma.

Hidrátate. La hidratación es importante para combatir el calor. Para ello, procuraremos beber la suficiente cantidad de agua durante el día, pero también es recomendable llevarnos agua a la habitación donde dormimos, para hidratarse durante la noche si fuese necesario.

Evitar encender luces. Las bombillas son un foco de calor, por ello, para evitar que la estancia esté caliente, se debe evitar encender la luz en la misma durante un largo rato. Hay personas a las que les gusta leer previamente a dormir. En estos casos se aconseja que se lea en otra habitación o durante un período corto.

Todas estas sencillas medidas, y un poco (como siempre mencionamos) de sentido común, pueden ayudar mucho a combatir el calor y en el aumento de la calidad de sueño en verano.

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