La invasión de los Ultracuerpos. El Síndrome de Capgras. Parte 2: Causas, tratamiento y pronóstico

Here I am, you pod bastards! Hey, pods! Come and get me you scum! (¡Aquí estoy bastardos! ¡Hey, vainas! ¡Venid y cogedme, escoria!). La Invasión de los Ultracuerpos, 1978.

La invasión de los Ultracuerpos. El Síndrome de Capgras. Parte 2: Causas, tratamiento y pronóstico


Los más cinéfilos recordarán a Donald Sutherland en 1978 en uno de sus papeles cinematográficos más relevantes: La Invasión de los Ultracuerpos, dirigida por Philip Kaufman. Y no es para menos, ya que la producción gustó o no gustó, pero no dejó indiferente a ningún espectador.

Y no es para menos. ¿Pero dónde acaba la ficción y empieza la realidad? ¿Es posible que se dé el caso de la suplantación de cuerpos? Para algunas personas, sí, y se trata de lo que se denomina el Síndrome de Capgras.

La Invasión de los Ultracuerpos

La producción cinematográfica La Invasión de los Utracuerpos mostraba algo aterrador: unos seres suplantaban el cuerpo de las personas, de modo que conservaban su aspecto pero no eran ellas en realidad.

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El modo de detectar a los malvados impostores no era muy complicado, ya que no hacían nada en particular. Únicamente deambulaban de un lado para otro, como una imitación de la conducta humana en extremo sobreactuada. El paradero de las víctimas suplantadas es desconocido.

Obviamente, se trata de un argumento fantástico que parece quedar lejos de la realidad, pero no del todo. Hay personas que afirman que sus parejas o seres cercanos, a pesar de mantener su apariencia intacta, no son ellos realmente. Es decir, que han sido suplantados. Se trata del Síndrome de Capgras.

Obviamente, aquellas personas que padecen este síndrome tienen una pesadilla en vida y no es para menos.

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¿Por qué ocurre?

El Síndrome de Cpagras aparece tras una lesión neurológica cuyas áreas implicadas no se conocen con exactitud. Parece que la corteza preforntal, junto a otras áreas cerebrales, están relacionadas con el desarrollo de este trastorno.

Así mismo, el daño cerebral causado por algún tipo de patologías neurológicas puede desencadenar la aparición de este síndrome. Las principales son:

-Demencias: Alzheimer, Demencia por cuerpos de Lewy, Enfermedad de Parkinson, Demencia vascular, etc.
-Encefalitis y/o Encefalopatías.
-Epilepsia.
-Ictus.
– Tumores.
-Otras patologías neurodegenerativas: Enfermedad de Huntington, Esclerosis múltiple, etc.
-Patologías endocrinas: Hipotiroidismo, Hipertiroidismo, Diabetes mellitus, etc.
-Patologías metabólicas: Déficit de vitamina B12, déficit de ácido fólico, etc.
-Trastorno cráneo encefálico: Causado por traumatismo.
-Consumo de sustancias: Principalmente alcohol o Ketamina.

¿Hay cura?

El tratamiento del Síndrome de Capgras depende del origen del mismo. Puede que, tratando la patología inicial, los síntomas disminuyan o desaparezcan.

No obstante, en los casos cuyo origen es desconocido o son debidos a un trastorno cráneo encefálico, se suelen combinar los neurolépticos con la terapia cognitiva conductual.

¿Cuál es el pronóstico?

El Síndrome de Capgras puede presentarse de modo agudo, transitorio o crónico.

En los casos de aparición aguda (por ejemplo, tras el consumo de una sustancia como puede ser la ketamina), el pronóstico es favorable, en cuanto a que, si no se reincide en el consumo, no volverá a aparecer el síndrome.

En los casos transitorios, el trastorno puede tener una duración indeterminada que va a depender del tratamiento. Así, por ejemplo, si se trata de un déficit considerable de vitamina b12, el síndrome remitirá cuando los niveles de esta vitamina se normalicen.

En los casos crónicos suele aparecer asociado a una patología igualmente crónica como una demencia o enfermedad neurodegenerativa, por lo que el Síndrome de Capgras no tendría un pronóstico demasiado favorable.

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