El Triángulo de los Suicidios

Ha ocurrido un suicidio. La víctima soy yo. (“Siete almas”, 2008)

Tratar el tema del suicidio no es de gusto para nadie. Cometer suicidio significa poner fin voluntariamente a la propia vida. Etimológicamente, la palabra “suicidio” proviene de “si” y “cedere” que viene a traducirse como “matar a uno mismo”. Es, por tanto, un tipo de muerte que la hace especialmente dramática, sobre todo si la de un menor se trata.

Esto, entre otros factores, ha provocado que el tema del suicidio sea algo tabú y son muchos los datos que se desconocen en torno al mismo. Esta situación ocurre con el denominado “triángulo de los suicidios”.

Nuestro propio bosque de los suicidios

“El bosque de los suicidios” fue una popular película que se estrenó en el año 2016 y que trascurre en Japón, en concreto en el bosque Aokigahara, al que acuden multitud de personas al año para quitarse la vida.

Debido a la película, muchos documentos gráficos y artículos sobre el bosque japonés resurgieron. Y no es para menos, se trata de un lugar en el que los suicidios se cometen frecuentemente y este hecho despierta curiosidad.

El bosque Aokigahara es ahora mucho más conocido a nivel internacional que previamente a la producción cinematográfica, pero ¿tenemos en España un lugar similar? Igual al bosque Aokigahara, no. Pero sí contamos con zonas que se pueden considerar análogas a este lugar por el número de suicidios que se comenten al año. Se trata del denominado “Triángulo de los suicidios”.

¿Por qué “Triangulo de los suicidios”?

En todo el mundo, el índice de suicidios ronda en un millón cada año. En España, en concreto, se suicidan una media de nueve personas cada día, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto lo sitúa en uno de los países de Europa con una de las tasas más bajas en cuanto a suicidios.

No obstante, existen zonas en las que los suicidios tienen una mayor incidencia. En concreto, se trata de 40 municipios entre los que destacan 11 en Andalucía. Estos terrenos se ubican en un triángulo cuyos vértices los componen los pueblos de Alcalá la Real (Jaén), Priego de Córdoba (Córdoba) e Iznájar (Córdoba).

Debido al trazado triangular que presentan estos territorios, la zona se conoce como el “Triángulo de los suicidios”.

De este modo, el Triángulo de los suicidios no es como el bosque japonés, en el que las personas viajan y acuden a él para quitarse la vida. Se trata, por el contrario, de una zona muy vulnerable a la conducta suicida, cuyos habitantes son los que sufren esta situación.

Un denominador común

La zona geográfica no es el único denominador común que tienen los municipios con más suicidios en España, el modo en el que se llevan a cabo también suele ser similar, ya que casi el 80% de las personas que se quitan la vida se ahorcan.

Asimismo, también hay una gran incidencia de personas que se quitan la vida con una escopeta de caza o a través de la inmersión en el agua, es decir, ahogándose.

Por el contrario, el suicidio en estas poblaciones ocurre tanto en mujeres como en hombres, de todas las edades y condiciones económicas y sociales diferentes.

¿Por qué ocurre?

Las razones de que en esta zona ocurran estos sucesos se desconoce. Obviamente, un suicidio no es unifactorial, son muchos los factores implicados en la manifestación del mismo. De este modo, se puede afirmar que los suicidios son de carácter multifactorial.

Por ello, nunca habrá una sola causa de este fenómeno, sino varias circunstancias que, combinadas, provocan esta situación. Y esto es, seguramente, lo que ocurre en el Triángulo de los suicidios.

La mayor parte de la población de estas zonas atribuye al fenómeno un origen supersticioso o mágico.

En Alcalá de la Real, muchos de sus habitantes creen que existe un tipo de viento que corre por el pueblo, y cuando toca a tu puerta estás perdido. Otros lugareños aseguran que el período de suicidios coincide con las estaciones, desde que salen las flores, hasta que se caen las hojas. Asimismo, se culpa a los olivos y los nogales.

En Iznájar es donde han tenido lugar más muertes por inmersión. Por ello, no son pocas las personas del pueblo que afirman que el agua del pantano es la causante de los suicidios. La “llamada del pantano” parece ser una explicación extendida. Esta última razón es descartable, ya que el pantano se construyó en 1969 y los suicidios en estas zonas se remontan a la antigüedad.

En Priego se cree que la razón se encuentra en determinados minerales, como la pirita presente en yacimientos mineros. También se comenta que el agua puede estar contaminada o que es debido a “La Tiñosa”, un monte que ejerce un influjo en las personas.

Otras personas culpan al clima de la situación, ya que esta zona geográfica presenta inviernos muy fríos y veranos muy calurosos, de modo que el año se divide en sólo dos estaciones.

La altitud y la orografía es otro factor que se señala. Todos estos pueblos presentan una gran altitud (casi todos alcanzan casi los mil metros) y están aislados de otras poblaciones, siendo la comunicación con ellas, además, bastante pobre.

Algunas personas describen el fenómeno como algo cultural, como una especie de tradición familiar que está arraigada en la cultura de la zona. Esta hipótesis se denomina “lealtades invisibles”, que afirma que una serie de costumbres irracionales se tramiten a través de las generaciones y se utilizan como medio de resolver conflictos de modo normal.

Los científicos y expertos opinan que el aislamiento de estas poblaciones contribuye a la aparición de más suicidios. En muchos de estos pueblos, al aislamiento se le une el frío invierno y un verano que en algunas zonas supera los 40 grados. Esto provoca que no se salga mucho de casa, y sociólogos afirman que el patrón de relación de los habitantes del lugar coincide con el de los países escandinavos, en los que el índice de suicidios es también bastante elevado.

Asimismo, la escasa oferta laboral, la exigua oferta de ocio y unas perspectivas de futuro no muy atractivas pueden hacer que los habitantes de esta zona desarrollen depresión más fácilmente.

La teoría hasta el momento más aceptable es la que ofrecen expertos en psicología y psiquiatría, que afirman que el patrón de comportamiento suicida coincide con el de la depresión melancólica, un tipo de trastorno del estado de ánimo heredable que concluye en suicidio en el 10 o 15% de los casos.

La endogamia provocada por el aislamiento explicaría que gran parte de la población sufriese este trastorno o tuviese cierta vulnerabilidad hacia el mismo.

Igualmente, el clima afecta a la depresión melancólica, por lo cual esta teoría cobra aún más fuerza.

Si quieres conocer cómo afecta el clima al estado de ánimo, visita el siguiente enlace:

Soluciones

Los municipios afectados por este fenómeno son los primeros interesados en ponerle fin a esta extraña situación. Por ello, no son pocos los ayuntamientos y comunidades que han tomado medidas.

De este modo, el ayuntamiento de Alcalá la Real abre una mesa de Salud con varios especialistas en psiquiatría con el fin de concienciar a los habitantes de la situación y brindarles alternativas.

Igualmente, Priego de Córdoba abre una mesa para la prevención del suicidio.

Si quieres saber más sobre estas iniciativas pincha en el enlace:

https://www.eldiadecordoba.es/provincia/priego-cordoba-mesa-prevencion-suicidio_0_1419158468.html

Asimismo, divulgar la realidad del suicidio y no tratarlo como un tema tabú es altamente beneficioso para la prevención del mismo. De este modo, acallar o no dar voz a este tipo de situaciones puede resultar más nocivo que favorable. El “efecto llamada” es un mito en el ámbito del suicidio.

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