Cuando el estado de ánimo no está bien: Causas, incidencia y factores de riesgo

¿Por qué me está ocurriendo esto a mí?

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Los problemas del estado de ánimo, junto con los derivados de la ansiedad, son los más frecuentes en la sociedad actual.

En el presente artículo se trata el motivo de su aparición, y las personas y situaciones que hacen que su aparición sea más susceptible.

¿Por qué aparecen los problemas del estado de ánimo?

Por lo general, las personas se encuentran tristes y desanimadas por la vivencia de una o varias situaciones que perciben como tristes. Esto es perfectamente normal y forma parte del día a día y del proceso vital normal.

El problema surge cuando esta sensación se prolonga en el tiempo cuando la situación que lo ha provocado ya no está presente. Asimismo, este tipo de estado aparece sin que exista una situación que lo provoque.

Estas circunstancias son alarmas que nos indican que posiblemente se esté padeciendo o se vaya a padecer pronto un trastorno del estado de ánimo.

La causa del por qué ocurren estas últimas situaciones se desconoce. Hay personas que, ante una misma situación, sienten una tristeza normal y acorde con la vivencia, y otras prolongan la tristeza en el tiempo o ésta es superior a la vivencia desde un punto de vista objetivo.

Se cree que los factores que provocan esta circunstancia son variados y se componen de aspectos tanto biológicos como sociales propios de cada persona.

¿A quienes les afecta? ¿Hay personas más propensas a padecerlos?

Los trastornos del ánimo afectan a todas las edades y a todos los grupos sociales y étnicos. Son altamente prevalentes, llegando en algunos estudios a alcanzar índices de más del 10% en la población general.

Los factores de riesgo para el inicio de un problema del estado de ánimo son muy variables. Engloban desde acontecimientos vitales estresantes (muertes, desilusiones importantes o malestar en el hogar, trabajo o con la pareja), padecer un estrés continuado, sufrir dolor físico constante, como efecto secundario a condiciones médicas (baja actividad del tiroides, cáncer, hepatitis…), por la ingesta de algunos medicamentos (hipertensivos o inmunodepresonres), por el consumo de drogas, aislamiento social (muy común en personas mayores), deficiencias nutricionales (como de folato o ácidos grasos), problemas de sueño, etc.

Además, como se ha comentado, los factores biológicos y las características de cada persona afectan a su aparición.

No obstante, existen algunas circunstancias que incrementan el riesgo a su aparición. Las principales son:

Sexo. El índice de población femenina con trastornos del estado de ánimo es mayor a la población masculina, y abarca un 25% aproximadamente de la población general.

Este riesgo es el doble del observado para los hombres, sin que exista una explicación sólida para tal diferencia.

Existen hipótesis que asocian el metabolismo hormonal a estados depresivos, por lo que se explicaría la mayor incidencia de estas patologías en mujeres y, sobre todo, en épocas posteriores al parto.

Aunque también es factible que, entre la población femenina, exista una mayor demanda de ayuda al padecer síntomas de depresión y, por tanto, haya un mayor registro estadístico diagnóstico.

Edad. Los trastornos del estado de ánimo pueden comenzar en niños o ancianos, pero más del 50% de los casos lo hacen entre los 20 y los 50 años.

Es muy común, además, los trastornos del estado de ánimo en la población adolescente.

Factores biológicos. Se cree que algunos trastornos del estado de ánimo tienen un componente biológico y hereditario.

Se han realizado numerosos estudios en los que se verifica que el riesgo de sufrir un trastorno del estado de ánimo es mayor en aquellas personas con antecedentes familiares.

No obstante, no se puede descartar la variable educacional, que indiscutiblemente afecta a la aparición de este tipo de problemas.

Sin embargo, a día de hoy, no se ha identificado una causa específica biológica o genética que pruebe la herencia de este tipo de trastornos.

Factores neuroquímicos. Un gran número de estudios han probado la alteración de determinados neurotransmisores u hormonas en presencia de trastornos del estado de ánimo.

En concreto, la serotonina, noradrenalina y la dopamina son algunos de los neurotransmisores implicados en el estado de ánimo.

Factores neuroendocrinos. Las manifestaciones neurovegetativas observadas en los trastornos del ánimo pueden ligarse a los centros hipotalámicos que gobiernan la ingesta de alimentos, la libido y los ritmos circadianos.

Hay personas que experimentan el denominado “síndrome melancólico estacional” o “depresión estacional”, que incluye episodios depresivos en meses invernales.

Si quiere conocer cómo afecta el clima al estado de ánimo, pinche aquí.

Estas patologías se creen asociadas al metabolismo de determinadas sustancias reguladoras de los ritmos biológicos circadianos del hombre, como la melatonina.

Aspectos psicosociales. Las personas con un estilo de pensamiento negativo son más vulnerables a padecer un problema del estado de ánimo que aquellas personas con un estilo de pensamiento más positivo.

Esto ocurre porque las personas que tienden a pensar de modo negativo interpretan las situaciones de modo distorsionado, es decir, suelen exagerar o generalizar una situación negativa, dotando a ésta de una mayor magnitud y, por consiguiente, su percepción de malestar aumentará con respecto a la percepción que otra persona podría tener de la misma situación.

Asimismo, el tipo de locus de control también es un factor que influye. De este modo, las personas con locus de control interno tienen menos riesgo de padecer este tipo de trastornos que las personas con un locus de control externo.

Si quiere conocer más sobre los locus de control, pinche aquí.

Esto ocurre porque las personas con locus de control interno suelen tener una sensación de más control sobre las situaciones que las personas con un locus de control externo.

La incertidumbre y la sensación de falta de control aumentan la percepción negativa de una situación.

Otro tipo de factor psicosocial que afecta al estado de ánimo es la capacidad de solución de problemas que cada persona tiene. Así, las personas resolutivas tienen menos riesgo a padecer problemas del estado de ánimo, ya que cuentan con estrategias para afrontar las situaciones negativas.

La resilencia, es decir, la capacidad que cada persona tiene para recuperarse de una reacción adversa, es otro de los elementos que afectan al estado de ánimo.

De este modo, las personas que se recuperan fácilmente de algo adverso son menos propensas a padecer problemas de estado de ánimo que aquellas que no se recuperan tan fácilmente.

¿Qué puedo hacer?

La percepción de que se tiene tendencia a padecer problemas del estado de ánimo es ya un primer modo de actuar ante los mismos.

La identificación de la sensación de malestar anímica no siempre ocurre de inmediato. Es frecuente que una persona comience a percibir que se encuentra mal cuando lleva arrastrando un estado de ánimo deteriorado desde hace mucho tiempo.

La identificación temprana del malestar es determinante para la superación y solución del mismo, porque supone la diferencia entre un simple problema de ánimo y un trastorno asentado.

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