¿Cómo te estás comportando con alguien que necesita apoyo? Ayudar, no ayudar o desayudar. Parte 1: No ayudar

Lo estás haciendo mal

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La mayor parte de las personas conocemos a alguien cercano que, si no sufre una patología mental, tiene dificultades emocionales. De hecho, tanto los trastornos mentales como el malestar emocional han sufrido un gran incremento en la población con la actual crisis del COVID.

Ante un problema psicológico, el apoyo del círculo social y/o familiar es fundamental, pero, por desgracia, no siempre se produce y, en multitud de ocasiones, se hace mal.

Ante estas situaciones hay tres tipos de actuación: ayudar, no ayudar o desayudar. En el presente artículo se tratarán las conductas que, intencionada o inintencionadamente, no ayudan en absoluto.

¿Cómo se actúa?

Ante alguien que demande ayuda, o que percibamos que la necesita, se puede actuar de tres modos diferentes: ayudando, no ayudando o desayudando. En este sentido, el modo de actuación puede expresarse, de modo simplista, en el siguiente gráfico:

De este modo, si no ayudamos no aportamos nada positivo a la persona, pero tampoco aportamos nada negativo.

¿Por qué no ayudar?

Si identificamos que no vamos a ser capaces de ayudar, ya sea porque la situación nos supera o porque no tenemos las suficientes habilidades, lo más adecuado es no ayudar.

Como se mostraba en el gráfico, si no ayudamos no beneficiamos al otro, pero tampoco lo perjudicamos.

En ocasiones, una mala intervención puede ser nefasta para el otro. Ante estos casos es mejor no intervenir y remitir u aconsejar al otro para que acuda a un profesional.

Asimismo, si estamos ante una gran cantidad de estrés o presión, o si la situación nos supera emocionalmente, también es adecuado claudicar. Igualmente, puede darse el caso en el que estemos atravesando un momento difícil que nos impide ayudar a la otra persona. Si desconectamos y nos ayudamos primero a nosotros mismos, estaremos más capacitados y más seguros para ayudar al otro de modo más efectivo.

En conclusión, si no nos vemos capacitados, sea por el motivo que sea, es más adecuado no ayudar que ayudar mal, es decir, desayudar. Ante estos casos, la mejor actuación es que el otro pida ayuda a un profesional que pueda dotarlo de estrategias eficaces para solucionar su problema y/o aliviar su malestar.

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