¿Cómo puedo evitar la saturación convivencial? Prevención y solución

De vez en cuando es necesario hacer una dieta social tras un empacho

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La saturación convivencial es un fenómeno que ocurre cuando las horas de convivencia con otra u otras personas aumentan significativamente, provocando un embotamiento emocional que se percibe como hastío, tedio y/o cansancio por la otra u otras personas, disminuyendo el umbral de irritabilidad.

En el presente artículo se tratará cómo remediarla y, en los casos en los que no se ha podido evitar, solucionarla.

Estoy empachado de ti

La saturación convivencial puede ocurrir en cualquier momento y con cualquier persona, pero suele ser más frecuente que aparezca en la compañía de seres queridos y durante el período vacacional.

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De este modo, el verano suele ser la época en la que la saturación convivencial exhibe toda su esencia. Esto ocurre porque se rompe la rutina diaria y se pasan más horas de lo acostumbrado con la pareja, hijos y familia.

Nadie está a salvo de la saturación convivencial, ya que proponer a un amigo que pase un tiempo de vacaciones en casa puede ser también causa de este fenómeno. En este sentido, puede que pensamientos tales como “quiero mucho a mi amigo, pero tengo ganas de que se marche ya” pueden ser frecuentes, despertando sentimientos de egoísmo o malestar.

Y no es así. La saturación convivencial en nada tiene que ver con ser egoístas ni con portarse mal con el otro, ya que se trata de un fenómeno psicológico natural del ser humano.

Es más, si no se adoptan medidas adecuadas para acabar con esta saturación, puede que se produzca un deterioro de la relación entre las personas afectadas, ya que la saturación convivencial rebaja el nivel de tolerancia hacia el otro y aviva la hostilidad, por lo que la aparición de conflictos es mucho más factible.

Es este el motivo, por ejemplo, de que se produzcan más divorcios a la vuelta de vacaciones que durante el resto del año.

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¿Cómo puedo prevenir la saturación convivencial?

El primer paso para prevenir la saturación convivencial es conociéndola. Tener información sobre este fenómeno hace que se identifique antes de que comience, lo cual es primordial para tomar medidas previas.

Asimismo, hay que ser consciente que pasar demasiadas horas con otra persona puede causar saturación y hacer aparecer sentimientos de tedio hacia esa persona y viceversa. De este modo, si notamos una especial hostilidad en el otro, puede que tenga hacia nosotros este tipo de sentimientos, aunque nosotros no estemos saturados.

Algunas claves para prevenir la saturación convivencial son:

Planifica. Planifica tus vacaciones atendiendo no solo a las necesidades propias, sino también teniendo en cuanta la de los demás implicados. De este modo, hay que procurar que cada miembro familiar o la pareja tengan su espacio propio y su tiempo.

Es necesario tener cuidado a la hora de realizar esta planificación y no poner objetivo o expectativas idealizadas, o planear situaciones en las que se prevea que se masca la tragedia.

De este modo, no serían adecuadas situaciones tales como alquilar un mes una casa rural totalmente aislada de la civilización con tu pareja si nada más ves a ésta los fines de semana, y menos si no se poseen medios de trasporte propio. Asimismo, es necesario pensar muy bien el tiempo que se invita a un amigo a casa. También es adecuado pensar que los niños están de vacaciones y que el tiempo para los niños trascurre mucho más lentamente que para los adultos, por lo que necesitarán actividades extras para no aburrirse y para que no se saturen tampoco.

Flexibilidad. Es necesario ser flexible, de modo que si se empiezan a detectar signos de saturación, ya sea en uno mismo, como en algún otro miembro de la familia, impedir que aumenten y tomar medidas.

Para ello, hay que diseñar las vacaciones de modo flexible, es decir, que los planes establecidos puedan cambiarse o adaptarse según las necesidades del momento.

Comunicación. Es preferible preguntar antes de cometer un error por un malentendido. Puede que la otra persona o uno mismo sean de difícil saturación convivencial y no necesite demasiado tiempo en soledad.

Asimismo, puede ocurrir todo lo contrario, ya que hay personas que necesiten mucho tiempo en su propio espacio. Todas estas cuestiones hay que aclararlas previamente.

Una estrategia para comunicar de modo asertivo es comentarle al otro la situación y acordar que, cuando alguien se comience a sentir saturado, es libre para decirlo e irse a pasar el tiempo solo, sin la necesidad de dar más explicaciones. Mientras nadie diga nada, se supone que la saturación no ha hecho acto de presencia.

¿Cómo puedo solucionar la saturación convivencial?

Si la saturación convivencial no se ha podido evitar y está presente, también se puede solucionar.

Algunas estrategias para ello son:

Establecer comunicación. De nuevo la comunicación, como no podía ser de otra forma, constituye una clave en las relaciones con los demás.

Se trata de dialogar con el o los implicados sobre lo que está ocurriendo. Esto puede resultar incómodo para algunas personas, ya que pueden pensar que el otro se puede tomar mal esta serie de comentarios o tener pensamientos tales como “¿qué yo te saturo qué?”.

Por tanto, lo más adecuado es hablar este tema desde un punto de vista asertivo, es decir, planteando los hechos objetivamente, mostrando comprensión por el otro, nunca reprochando ni juzgando y proponiendo alternativas para encontrar una solución. Asimismo, hay que escuchar al otro atentamente para conocer su opinión y punto de vista, con el fin de poner una solución efectiva y que sea de utilidad para todos los implicados.

Establecer tiempos. Es bastante útil que se acuerden los tiempos en familia y en pareja y los tiempos para uno mismo.

Ser empático. Puede que no sintamos saturación del otro, pero eso no significa que el otro no esté saturado con nosotros.

Cuando se detecten conductas hostiles o una especial irascibilidad en la otra persona, puede ser que estemos causando saturación convivencial.

En estos casos, lo más adecuado es dialogar sobre el tema abiertamente y fijar límites y horarios.

Asimismo, es adecuado que se pacte el comunicar que se quiere estar solo cuando se necesite, de modo que cada persona tenga la libertad de retirarse según sus necesidades.

Estas sencillas pautas son suficientes para no sufrir saturación convivencial. Es verano, muchas personas tienen vacaciones y éstas se deben destinar al descanso, la desconexión y el disfrute, no a los conflictos.

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