¿Cómo puedo afrontar el aislamiento por Coronavirus? Pautas para sobrellevar mejor el confinamiento en casa

Aislamiento-Coronavirus
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Son muchas las personas afectadas por coronavirus que deben permanecer en sus hogares, no únicamente para no contagiar, sino para que su recuperación de la enfermedad sea más efectiva.
Pero este aislamiento no afecta únicamente a las personas contagiadas por coronavirus, los familiares y personas que han estado en contacto también deben guardar cuarentena.
Asimismo, son muchas las personas que ha decidido, por responsabilidad social, permanecer en sus casas y salir únicamente lo imprescindible.
Esta situación puede resultar muy molesta, e incluso desesperante. Si quieres conocer pautas para afrontarla, continua leyendo.

Consecuencias del confinamiento: No son unas vacaciones

El aislamiento por coronavirus no son unas vacaciones. Muchas personas tienen que continuar su actividad laboral a través del teletrabajo y muchas otras han sufrido ERTEs que no resultan sino un elemento añadido más a la incertidumbre de la situación.

El hecho de permanecer en un mismo lugar sin la posibilidad de salir al exterior puede afectar en gran medida a nuestra salud emocional y psicológica.

Esto ocurre por varios motivos principalmente: el aislamiento social, la saturación convivencial y el hacinamiento.

Aislamiento social

Estar recluido en un mismo lugar durante mucho tiempo conduce al aislamiento social. El ser humano es un animal social, y las relaciones con otras personas son necesarias para una estabilidad emocional.

Muchas personas viven solas y el aislamiento les obliga a permanecer en soledad en sus domicilios. Esta situación, prolongada en un período de tiempo considerable, desemboca en ansiedad, estrés y un descenso en el estado de ánimo. Todos estos parámetros, que ya son desagradables individualmente, en su conjunto pueden resultar una combinación bastante nociva que llegue a desquiciar a quien la padece.

¿Cómo se puede evitar? No se puede evitar no tener contacto presencial con otras personas, pero sí se pueden aprovechar las Nuevas Tecnologías que, en estos casos, pueden resultar muy ventajosas.

De este modo, en el caso en el que se comience a padecer síntomas de aislamiento social, o incluso para prevenirlo, es recomendable que se continúe el contacto directo con nuestros amigos y familiares a través de vías como el Whatsapp, el teléfono o video conferencia.

Es necesario que este contacto sea continuo y que se realice varias veces al día, dedicándoles el tiempo que cada persona considere necesario. Esta medida minimizará o eliminará el riesgo a padecer síntomas negativos por el aislamiento social.

Saturación convivencial

La situación contraria al aislamiento social que se produce en las circunstancias de confinamiento domiciliario es la de saturación convivencial.

Si quieres conocer más sobre la saturación convivencial, pincha aquí

La saturación convivencial ocurre cuando se convive muchas horas y muchos días con una misma o varias personas. Esto provoca estrés, ansiedad e irritabilidad a la persona que la padece.

La saturación convivencial puede ocurrir con tu pareja, con la familia o con los compañeros de vivienda con los que nos hemos podido quedar confinados. 15 días únicamente hablando y conviviendo con la misma o misma personas puede resultar en un desgaste tremendo, y más si los 15 días se convierten en 40.

¿Qué podemos hacer? No podemos echar a los que han quedado conviviendo con nosotros, pero podemos tomar medidas para evitar la saturación.

Una pauta útil es mantener el contacto telemático con otras personas diferentes con las que se conviven. Al igual que ocurre para evitar el aislamiento social, la saturación convivencial se puede minimizar si se mantiene el contacto con diferentes personas a través de las nuevas tecnologías.

Asimismo, es útil que cada una de las personas que comparten el domicilio se confeccione su propia rutina, de modo que no se coincida durante las 24 horas del día con las mismas personas. Esto evitará la saturación del otro.

Otra medida es la repartición de las tareas del hogar. Para ello y para que no surjan conflictos, se pueden repartir de modo equitativo pero en función de las preferencias de cada uno. Es decir, no es necesario que se realicen turnos de cocinar o de limpieza, se pueden repartir estas actividades preguntándose “¿qué tareas no me gusta hacer o me gustan menos?” De este modo, cada persona puede confeccionar una lista con sus actividades más detestables.

Aquellas que no coincidan con las nuestras, las realizaremos nosotros, y viceversa. En aquellas en los que coincidan todos los implicados, se pueden realizar por turnos. Esta medida aliviará la pesadez de la realización de las tareas haciéndolas más amenas.

De este modo, es posible que a nosotros nos guste, por ejemplo, cocinar, y que a la otra persona, no. De este modo, seremos nosotros los que nos encarguemos de cocinar. Asimismo, es posible que no nos guste planchar y que a la otra persona no le moleste en exceso. Es este caso, la otra persona se encargaría de planchar. Si a todas las personas del hogar no les gusta una misma cosa, por ejemplo, limpiar el baño, esta actividad se repartirá por turnos.

Si el confinamiento incluye niños, es bastante aconsejable que se realicen turnos para atender a los niños y que no sea una sola persona la que se encargue de ellos, de modo que haya un tiempo para nosotros.

No obstante, compartir actividades familiares también puede ser beneficioso. Ver películas en familia o jugar a juegos de mesa son opciones recomendables.

En el caso de que los niños tengan la edad suficiente, es aconsejable que éstos se encarguen de labores del hogar como parte de una rutina. El tipo de actividad y el tiempo que se dedique a la misma dependerá de la edad y la capacidad de cada niño en cuestión. Tener una responsabilidad en el hogar es muy beneficioso para el niño, ya que lo hacer partícipe de la familia y hace que nazca el sentimiento de “ser útil y/o necesario” lo cual promueve, a su vez, un aumento de la autoestima del menor.

Hacinamiento

El término hacinamiento hace referencia a una circunstancia que se caracteriza por el amontonamiento de personas o de animales en un mismo lugar, el cual no se encuentra físicamente preparado para albergarlos.

Es posible que el aislamiento ocurra en una vivienda demasiado pequeña para las personas que alberga, provocando pues una situación de hacinamiento.

Aunque también es posible que, aunque la vivienda sea grande, las personas que la habitan perciban hacinamiento por el hecho de estar encerrados en la misma.

El hacinamiento provoca ansiedad, estrés, irritabilidad e incluso violencia.

Para evitar la percepción de hacinamiento es necesario distribuir adecuadamente las estancias de cada hogar, de tal modo que cada miembro tenga su espacio. Para ello, se puede habilitar un despacho o una sala de estar en un dormitorio (si este está compartido) para el período de aislamiento.

Asimismo, es recomendable salir al balcón o pasar un tiempo relajado cerca de las ventanas, para reducir la percepción de encierro.

Otras pautas para sobrellevar el aislamiento

Una vez superados los tres principales enemigos del confinamiento (aislamiento social, saturación convivencial y hacinamiento) se pueden realizar actividades que nos ayuden a sobrellevar la estancia en la vivienda.

Algunas de ellas son:
Rutinas. Es de bastante utilidad confeccionar una rutina de trabajo, actividades de casa y ocio. Esto otorga una percepción de control y seguridad sobre la situación, evitando el efecto de descontrol de que pasen los días y el tiempo descontroladamente.
Ejercicio. Es recomendable realizar ejercicio con el fin de minimizar la sensación de hacinamiento. Esto además resulta una actividad útil que evita el total sedentarismo y que afecta positivamente al estado de ánimo.
Ocio. En el tiempo destinado al ocio se pueden planear actividades que no se tiene la oportunidad de hacer normalmente, como leer, ver películas, dibujar, escribir, etc.

En definitiva, dado que se trata de una situación obligada para muchos y elegida para otros, se puede minimizar el aspecto negativo de la misma y fomentar las partes positivas, evitando las consecuencias perjudiciales con ánimo y paciencia. Con las pautas adecuadas, la percepción del tiempo confinado puede ser muy breve.

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