Bullying. Parte 2: Los mitos del Bullying

No todo lo que se cuenta es cierto

"Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza". Antonio Machado.

Como se comentó en el artículo anterior (Bullying. Parte 1: No es nada nuevo), el bullying es un concepto popular y extendido.

Esto supone una ventaja en lo que concierne a la información, toma de conciencia y, por consiguiente, prevención del fenómeno.

Pero, como no podía ser de otra forma con todo aquello que se divulga, también existen ideas erróneas sobre el mismo.

Algunas de las ideas erróneas más extendidas sobre el bullying son:

Mito 1. “El bullying es una consecuencia de las largas jornadas escolares”

Falso. El tiempo que un niño pase en el colegio no lo hace más vulnerable al bullying. Niños con jornadas escolares más extendidas (escuela matinal, comedor, actividades extraescolares, etc.) no son más susceptibles de ser víctimas o acosadores.

La duración de la jornada escolar no tiene relación alguna con el acoso

Mito 2. “El bullying es una consecuencia de la competitividad entre alumnos”

Falso. El patrón de acoso escolar no viene dado por las calificaciones de los estudiantes. Existen defensores de la eliminación de las obligaciones escolares y/o calificaciones que abogan por que son un elemento que puede crear conflictos entre los menores, lo cuales, al comparar sus progresos con el resto, y si en estos hay una gran diferencia, podrían sentirse inferiores con respecto a algún compañero o generarles sentimientos de animadversión.

El bullying no se desencadena por la competitividad, ni por un sentimiento de superación hacia el resto. De hecho, uno de los patrones que más comúnmente se repite en el acosador es el denominado Síndrome del Emperador que, en la mayor parte de los casos, se ocasiona de una educación permisiva que no ha instaurado en el menor la tolerancia a la frustración y la solución de problemas. Es decir, todo lo contrario.

Una educación permisiva es un factor que promueve el acoso

Mito 3. “El bullying es una consecuencia de la baja autoestima y de la inseguridad”

Falso. El bullying provoca una consecuente merma de la autoestima en la víctima, pero no es la razón por la que una persona se convierte en tal.

Es causa y no consecuencia. Este tipo de afirmaciones sugieren e incitan a la autoinculpación, perjudicando, más si cabe, a la víctima del proceso.

Mito 4. “Los alumnos que padecen sobrepeso, llevan gafas, son de un origen étnico minoritario o son diferentes son los que sufren bullying

Falso. Es cierto que algunas de las víctimas de bullying se caracterizan por presentar alguna diferencia frente al resto, pero esta condición no es ni indispensable ni determinante.

Las diferencias pueden ser un factor precipitante o predisponente pero nunca necesario para que se ocasione el abuso. De hecho, muchos acosadores pueden presentar características de este tipo.

Todos los alumnos son susceptibles a sufrir acoso

Mito 5. “El bullying no es para tanto, sólo son burlas o peleas entre niños”

Falso. El bullying puede tener consecuencias desastrosas tanto para la víctima como para el acosador.

Mito 6. “Agredir o ser agredido es normal entre los niños”

Falso. Las conductas agresivas son una muestra de una mala gestión de problemas. Los niños deben saber gestionar los problemas de su edad.

La sobrepretección hacia un niño para que no sea consciente de un problema es una muy mala actuación, ya que merma e impide el desarrollo de habilidades resolutivas, que puede desembocar, por ejemplo, en comportamientos agresivos.

Cuando un niño reacciona ante la frustración o los problemas con agresividad suele ser una señal de alarma de que algo en la educación del menor se ha hecho y se está haciendo mal.

Mito 7. “Muchos niños se merecen que se burlen o metan con ellos, se lo han buscado y, además, así aprenden”

Falso. Nadie merece ser víctima de acoso. Asimismo, y como es más que lógico, la agresión no es un buen método de aprendizaje.

Mito 8. “Sólo los varones sufren bullying

Falso. Las niñas también sufren bullying. De hecho, el bullying es considerado como un fenómeno que trasciende a los estudiantes y que puede afectar también a profesores, padres y al personal no docente de la escuela.

Mito 9. “Los acosadores son siempre varones”

Falso. El acoso no entiende de género. Hay acosadores y víctimas de ambos géneros. El acoso, a su vez, no tiene porqué ocurrir entre personas del mismo género.

Mito 10. “La mejor manera de evitar el bullying es ignorándolo”

Falso. Cuando empiezan a aparecer las primeras señales de acoso hay que ponerlas en conocimiento del centro escolar.

Una evitación del bullying puede provocar que este se agrave enormemente con sus consecuentes repercusiones negativas.

Mito 11. “La mejor manera de combatir el bullying es enfrentarse físicamente”

Falso. En un estado de bullying instaurado, responder a la agresividad con agresividad no es buena idea, ya que podría suponer la consecución de eventos sumamente negativos.

Mito 12. “Los niños víctimas de bullying solo sufren durante una época, después todo vuelve a la normalidad”

Falso. El abuso continuado puede provocar un daño permanente en la víctima, aun incluso tras el cese del abuso.

Es posible que la víctima desarrolle problemas tales como baja autoestima, depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático y, en sus peores consecuencias, que desemboque en suicidio.

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