Anhedonia: Cuando se vive con el ángel exterminador

Anhedonia-Psicodifusion

A todas las personas, alguna vez en su vida, les ha pasado que algo que les gustaba mucho, y con lo que disfrutaban, deja de gustar y ya no se disfruta. Puede tratarse de una actividad, un juego, un tipo de deporte, etc. Esta situación es habitual y no constituye ninguna rareza, dado que los gustos y preferencias de las personas cambian a lo largo de su vida. De este modo, no se tienen los mismos gustos a los 15 años que a los 40.

Pero, imaginemos que esta circunstancia no resulta puntual y que se generaliza en muchos aspectos de la vida. Es decir, que una persona no experimente placer ni satisfacción por ninguna actividad. Esta angustiosa situación se denomina anhedonia y es sobre lo que trata el presente artículo.

¿Quieres saber qué es, como se produce y cuál es su tratamiento? Sigue leyendo.

¿Qué es la anhedonia?

La anhedonia es la incapacidad de sentir placer, lo que se traduce en una pérdida de satisfacción e interés por las actividades y acciones con las que antes se disfrutaba.

La anhedonia es la incapacidad para sentir placer y satisfacción

La anhedonia no ocurre en un solo ámbito. Es decir, si deja de gustar una actividad puntual, pero se sigue disfrutando de otras nuevas o de las habituales, no es anhedonia. La anhedonia afecta en todos los ámbitos de la vida diaria, ocio, a nivel social, de sexo e incluso afecta al apetito.

Esta incapacidad de experimentar placer está unida inherentemente a la motivación. Resulta obvio que, si no se disfruta con determinada actividad, la motivación por la misma se extingue. Un ejemplo sería el siguiente:

El señor Rodrigañez tiene que ir al supermercado para hacer unas compras. El señor Rodrigañez detesta comprar en el supermercado, pero tiene que hacer esas compras. Así que se viste no muy animado y, en el momento de calzarse, se queda sentado en la cama mirando a un punto imaginario. No hace nada. Puede que tarde un tiempo desmesurado en calzarse o que, al final, no lo haga, con la correspondiente consecuencia del cierre del supermercado. El señor Rodrigañez es consciente de esta consecuencia, pero le da igual.

Este es un ejemplo de la desmotivación que acompaña a la anhedonia y que puede verse muy claramente (de modo alegórico y exagerado) en la obra de Buñuel “El ángel exterminador”, por la que un grupo de personas de la alta sociedad son incapaces de abandonar la estancia en la que estaban reunidos. ¿El motivo? La anhedonia.

La anhedonia no es un trastorno mental, sino un síntoma. Es decir, es como la tos, que no supone una enfermedad en sí, pero es un síntoma, es decir, un indicativo de que se padece un resfriado, algún problema en la garganta, alergia, etc. La anhedonia (como la tos al resfriado) es un síntoma de otro trastorno subyacente que puede ser depresión, trastorno de personalidad, ingesta de psicoactivos, demencia, etc.

La anhedonia no es un trastorno mental

¿Cómo puedo saber si tengo anhedonia?

Si sospecha de que puede padecer anhedonia, es recomendable que acuda a un profesional, ya que puede ser el primer indicativo del comienzo de un trastorno, como puede ser la depresión.

Los profesionales en psicología cuentan con herramientas de evaluación útiles para detectar la anhedonia.

¿Por qué tengo anhedonia?

La anhedonia se produce cuando fallan los circuitos cerebrales encargados de la recompensa. Es decir, las personas sienten motivación y placer al realizar determinadas actividades y este placer se desencadena por la activación de una serie de mecanismos cerebrales. Si estos mecanismos cerebrales no funcionan correctamente, se produce anhedonia.

En concreto, el neurotransmisor encargado de activar estos mecanismos es la dopamina. Un descenso o alteración en los índices de dopamina cerebrales puede provocar anhedonia.

La anhedonia se relaciona con la dopamina

Algunos trastornos mentales como la depresión, la distimia o algunas demencias producen un descenso de la dopamina (ya sea por el trastorno en sí mismo o por la medicación utilizada para el tratamiento). Asimismo, el consumo de psicoactivos (drogas o medicamentos) puede desencadenar anhedonia.

¿Tiene solución? ¿Cuál es el tratamiento?

La anhedonia tiene solución. El tratamiento depende de la causa de la anhedonia. Dado que la anhedonia no es un trastorno en sí, sino un síntoma, no existe un tratamiento único para erradicarla. Para su tratamiento hay que averiguar qué está provocando esa anhedonia y, una vez que se tenga el diagnóstico, tratar el problema que la produce.

En numerosas ocasiones, la anhedonia aparece como respuesta a una situación concreta, como pueden ser problemas laborales, familiares o sociales. En estos casos, aunque no existe una enfermedad mental subyacente, es posible que si la situación negativa se prolonga en el tiempo se desencadene dicho trastrono. Por ello la importancia de acudir a un profesional ante la sospecha de padecer anhedonia.

Es erróneo pensar que la anhedonia se va a suprimir con la ingesta de antidepresivos. Muchas personas creen falsamente que los antidepresivos son las pastillas para la felicidad, pero esto es falso. Si la anhedonia está desencadenada por una depresión, determinados antidepresivos pueden ayudar a tratarla, pero no todos y siempre debe estar bajo supervisión profesional. De lo contrario, la automedicación con antidepresivos puede provocar el efecto contrario y aumentar la sensación de insatisfacción.

Para finalizar el artículo se incluye un fragmento de la película El ángel exterminador, de Buñuel, en la cual se puede apreciar el comportamiento anhedónico en su forma más exagerada:

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