Te quiero… te quiero… te quiero decir que te quiero. Parte 5: Cómo ser más asertivo con la pareja. La agresividad

La agresividad es un tipo de comportamiento contrario al asertivo. En ocasiones, determinadas conductas agresivas con respecto al otro suponen un obstáculo en la comunicación.

Por lo general, la conducta agresiva no se adopta de modo voluntario, sino porque se está acostumbrado a reaccionar de ese modo. Asimismo, muchos de nuestros comportamientos habituales pueden tener un componente agresivo sin que nosotros los sepamos.

En el presente artículo se darán algunas pautas para evitar el comportamiento agresivo en la comunicación de pareja.

No seas agresivo

En la comunicación con los demás en general, y con la pareja en particular, se debe evitar la agresividad. Muchas personas actúan de modo agresivo porque piensan que tienen derecho a expresar sus opiniones y, aunque estas deben ser expresadas, no es adecuado hacerlo de modo que se culpabilice al otro, se le increpe o se le recrimine. Estas actitudes no sólo no van a solucionar el problema, sino que van a sumarle uno más derivado del malestar provocado por la agresividad.

Algunas pautas para no ser agresivo son:

•    No manipules. Si se desea hacer algo, es conveniente comunicarlo, pero nunca manipular al otro. Esto no solo resulta deshonesto, sino que puede resultar en que el otro no haga lo que se espera de él.

•    No acuses. Cuando ocurra algo con lo que no estamos de acuerdo, no es adecuado acusar al otro. En estos casos se debe exponer el motivo de nuestra disconformidad y el deseo de que esto cambie.

•    Mide tus palabras. En ocasiones puede ocurrir que una persona se encuentre de mal humor o irritada, ya sea por algo que le ha ocurrido o por un estado físico. En estos casos hay que procurar no gritar o dirigirse de modo inadecuado hacia el otro. Hay que tener en cuenta que el otro no tiene la culpa de cómo nos sentimos. En estos casos, hay que expresar el estado en el que se está y la razón por la que se está irritado. Muchas personas creen que la confianza da pie a expresarse de un determinado modo que puede, incluso, ser despectivo. Esto no es cierto. Nunca hay que dirigirse de modo inadecuado al otro, por mucha confianza que se le tenga. Asimismo, la confianza no le otorga al otro la categoría de cabeza de turco propiciatoria para descargar nuestra ira personal. Estar de mal humor o irritable es un estado personal que, bien pensado, no gustaría que lo compartiese alguien que queremos. En las situaciones en las que no se ha podido evitar gritar o actuar inadecuadamente hacia el otro, lo más adecuado es tomar la propia responsabilidad, es decir, pedir disculpas y explicar el estado en el que te sientes.

•    No vuelvas al pasado. Es frecuente que en determinadas situaciones conflictivas, emerjan recuerdos similares a esa situación (o no similares) que causaron malestar o dolor. Sacar a relucir hechos del pasado no sólo no solucionará el problema, sino que se sumará al actual. Los conflictos se deben solucionar en el momento y si no fue así, deben de servir como aprendizaje para no repetirlos.

•    Evita términos como “siempre” y “nunca”. Como se ha comentado, expresar nuestra opinión es una parte importante y beneficiosa de la comunicación en pareja. No obstante, el modo en el que se comunique pude ser agresivo, muchas veces sin la intencionalidad de serlo. Es el caso en el que cuando se expresa, por ejemplo, una opinión discrepante con respecto a una actitud o conducta del otro, se increpa o se utilizan términos como “tú nunca…” o “tú siempre…” Es importante tener en cuenta que este modo de comunicar es agresivo y que no va a contribuir a solucionar la situación, sino más bien a crear un conflicto.

•    No califiques. A la hora de comunicar una discrepancia al otro, se debe intentar no utilizar término absolutos o de calificación. Primero porque, muy seguramente no sean del todo cierto, ya que nadie es absolutamente de una manera u otra; y, segundo, porque utilizando estos términos no sólo no se soluciona el problema, sino que se crea otro.

•    Pide y no exijas. Manifestar los propios deseos a la pareja es positivo, pero nunca debe hacerse en términos de exigencia. Es menester recordar que el ser pareja y los años de relación no son elementos que otorguen ninguna clase de poder sobre el otro, al igual que no otorgan el deber de ciertas cosas. Por ello, cuando se solicite algo, debe hacerse en modo de petición y nunca como una exigencia.

En el siguiente artículo se tratará la comunicación asertiva, así como las pautas básicas para lograrla.

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