Hablar a un niño de la muerte. Parte 1: Lo que nunca hay que hacer

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El tema de la muerte es desagradable en sí mismo. Se trata de una cuestión que resulta molesta en general y dolorosa incluso, cuando se trata de un ser querido, pero que es inevitable, ya que por ley de vida natural la muerte sucede en todos los entornos ya sean familiares y/o sociales.

En estos medios comunes es frecuente que se encuentren niños, los cuales puede que no comprendan muy bien lo que sucede o que se enfrenten por primera vez a una situación de esta índole. En tales casos, se plantea la duda de si es adecuado entablar una conversación con los menores explicando qué ha sucedido o si es más aconsejable ocultarles lo que ha pasado.

¿Es adecuado hablarle a un niño de la muerte o es mejor ocultarle los hechos?

Como se ha comentado, la muerte es inevitable y está presente en todos los entornos y familias, por lo que es bastante probable que un niño tenga que enfrentarse alguna vez a este suceso. En ocasiones puede que no se trate de un familiar, sino de un conocido o incluso un animal de compañía.

Ocultarle a un niño la muerte no es adecuado, dado que puede tener consecuencias perjudiciales para el menor. El tema, aunque desagradable, debe ser tratado con toda la naturalidad posible y adaptado a la comprensión de cada niño dependiendo de su edad.

Cosas que no hacer cuando hay que tratar el tema de la muerte con un niño

Muchos padres pueden llegar a pensar que no es adecuado hablarles a los niños de la muerte. Derivado de esa idea, ponen en práctica determinados procedimientos que, aunque realizados con toda la buena intención, no sólo son inadecuados, sino que pueden llegar a ser bastante nocivos:

PROCEDIMIENTO INADECUADO 1: Ocultar el tema.

Hay personas que piensan que se debe ocultar al niño el tema de la muerte. De este modo, no se habla al niño del tema. Si pregunta, se intenta cambiar de conversación o se habla del hecho a espaldas del menor. Esto es un error.
Ocultar la muerte a un menor no es nada más que retrasar el momento en el que el menor conozca el hecho, lo cual será el doble de angustioso para el niño. Es erróneo pensar que ciertas cosas, como la muerte, se van asumiendo a lo largo de la vida, como si el proceso de crecimiento llevase inscrito el asimilar estos conceptos. Esto no ocurre así y el niño descubrirá más tarde o temprano acontecimientos que pueden llegar a ser dolorosos y que, por este motivo, es mejor que se traten con el rigor pertinente y la responsabilidad paterna o de los tutores, ya que si se espera a que el niño los adquiera por sí mismo puede dar lugar a confusión o malentendido.

Nunca hay que ocultar la muerte a un niño

Hay que considerar que la muerte es algo que está presente en el día a día y que los niños son perfectamente capaces de comprenderla si se les explica de manera adecuada. Asimismo, es muy posible que los niños detecten que algo se les oculta. Por ello, no es adecuado cambiar de tema cuando el niño haga acto de presencia, callarse repentinamente o, ni que decir tiene, taparle los oídos al niño mientras se está hablando.

Muchos adultos se escudan en la pauta de la espera y del autoaprendizaje del niño como modo (consciente o inconsciente) de eludir responsabilidades

PROCEDIMIENTO INADECUADO 2: Mentir.

Muchas personas consideran que lo más adecuado es contar al niño una historia que justifique la ausencia del ser querido. En este sentido, al niño se le dice que esa persona está de viaje, o (en el caso de una mascota, por ejemplo) que se ha ido a una granja a vivir. Esto no es adecuado, ya que el niño esperará volver a ver al ser querido, en primer lugar y, en segundo lugar, le va a causar una gran confusión ,ya que no se deja claro que se trata de algo definitivo y no temporal.

En este punto cabe señalar el habitual recurso de “ir al cielo”. Es frecuente que a los niños se les explique la ausencia de alguien diciéndoles que esa persona está en el cielo. Este recurso no es del todo inadecuado si el menor está educado en una determinada fe o creencia, ya que sería congruente con lo que vive en su entorno y es un modo sencillo de que comprenda el proceso de la muerte desde la creencia que se practica. Sin embargo, si se utiliza esta explicación es necesario que al niño le quede claro lo que es la muerte y, sobretodo, que esta es universal, definitiva e irreversible.

No se debe mentir sobre la muerte a un niño

No obstante, este recurso puede ser muy perjudicial si la familia no practica esta ideología, ya que creará en el niño una gran disonancia, además de que, tarde o temprano, sabrá que no se ha sido sincero con él.

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A continuación se incluye un video en el que se muestra, en clave humorística, los posibles malentendidos en relación a una mala educación sobre la muerte (Fuente: CollegeHumor):

 

En los siguientes artículos se tratarán las razones por las que no se debe actuar así y el modo correcto e actuar ante estas situaciones.

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