¿Cómo sobrevivo a la Navidad? Parte 1: La Navidad me provoca estrés

Navidad-Estrés-Psicodifusión
Artículo escrito por: Elías Almansa

Y de nuevo llega la Navidad con sus calles decoradas, sus inevitables villancicos sonando constantemente en televisiones y centros comerciales y sus particulares colores, comidas y bebidas. El inconfundible attrezzo navideño es ineludible. Y con él llega un nuevo ritmo que rompe la rutina diaria para dar paso a días de celebración, compromisos y eventos familiares.

Pero estas fechas alegres no son del gusto de todos. Muchas personas detestan la Navidad por diversos motivos. El año pasado, por estas mismas fechas, se comentaban las principales razones de por qué muchas personas detestan la Navidad (¡-IN- FELICES FIESTAS!). No obstante, independientemente de los motivos que provocan la animadversión navideña, existen estrategias que pueden ser útiles para superarla y hacer estas fechas más llevaderas.

La Navidad no es del gusto de todos

En el presente artículo se tratará el modo de sobrellevar el estrés en esta época.

Sobrellevar el estrés

A muchas personas no les molesta realmente la Navidad, pero sí el estrés que inherentemente encierra esta época. De hecho, el estrés es la percepción negativa más frecuente asociada a la Navidad.

Las reuniones sociofamiliares oficiales (y no tan oficiales pero que hay que cumplir), las compras obligadas y, en definitiva, la ruptura del habitual ritmo de vida provocan, a unos más y a otros menos, sensación de agobio o estrés. Lo que se supone que debería ser una época de reencuentros familiares y días de descanso laboral se convierte en una carrera contrarreloj de compromisos y consumición forzada. ¿Cómo superarlo? A continuación algunos consejos:

• Organiza: Gestiona las comidas, cenas y reuniones familiares y sociales de modo que queden establecidas previamente en un día y en una hora determinada. Si, una vez realizada la organización, esta es excesiva, otorga prioridad a los distintos eventos y prescinde de aquel o aquellos que puedas.

Di “no”: Todo el mundo tiene derecho a denegar una petición y la Navidad no es una época que quede exenta de ello. Es cierto que culturalmente se quiere ser mejor persona en Navidad y reunirse con el mayor número de personas posibles en estas fechas, pero es conveniente reflexionar un poco sobre este respecto y llegar a la conclusión de que reunirnos muchas veces y con muchas personas no nos hace ser un ser humano mejor y que decir “no” a un evento no nos hace ser un ser humano peor. Nadie se molestará si no se acude a un determinado evento. Por el contrario, lo comprenderá. Pensar que se es imprescindible en un acto (sea o no navideño) es otorgarse demasiada importancia a uno mismo. Igualmente, la persona que requiera nuestra presencia deseará que pasemos una placentera velada y no que estemos allí disgustados, contrariados o cansados.

Decir “no” es un derecho independiente de la época del año

No busques la perfección. Ser perfecto no es hacerlo todo. Tanto en Navidad como en otras fechas significativas hay que considerar que no es posible acaparar lo inabordable. No es posible asistir a todos los sitios, comprar todas las cosas, trabajar, atender a la familia, a los amigos, etc. Por este motivo, no se debe intentar hacerlo todo, ya que nada tiene que ver con que las cosas salgan a la perfección. Asimismo, la perfección un concepto subjetivo, personal e intransferible, de modo que lo que para muchos es adecuado, no lo es para otros. De este modo, es muy probable que, se haga lo que se haga, nunca esté perfecto para todo el mundo. Por ello, la perfección es un imposible difícilmente alcanzable y buscarla no solo resulta ser una pérdida de tiempo y energías, sino que conduce a la frustración. En el caso de organizar un evento, éste debe ser adecuado y dirigido a la comodidad y el disfrute del resto, sin la necesidad de que sea algo fuera de lo común o falsamente perfecto. El maestro de ceremonias perfecto es aquel capaz de ser educado con sus invitados y crear un ambiente agradable.

La perfección no consiste en abarcarlo todo

Busca disfrutar. Son muchas las personas que sienten estrés únicamente con pensar en el concepto “Navidad”. Para ello es conveniente asimilar esta fecha como una más del año con el añadido de que se puede disfrutar incluso más. Por consiguiente, selecciona los eventos y las actividades con las que puedes disfrutar en Navidad y evita el resto. No aceptes compromisos con personas que no te agradan y aprovecha el tiempo festivo para compartirlo en familia o con amigos (o en su defecto, en soledad).

En el siguiente artículo se tratarán otros posibles efectos negativos de la Navidad y el modo en el que lidiar con ellos.

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