¿Edificios malditos o malditos edificios? Parte 1: Viviendas que provocan agresión o suicidio

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Artículo escrito por: Elías Almansa

Sucede que personas normales, con una vida normal y con una salud mental supuestamente normal, se convierten en criminales o suicidas tras mudarse a un determinado edificio. La idea es la siguiente ¿es posible que un edificio o urbanización cause algún tipo de alteración mental que desemboque en violencia o suicidio? ¿Es posible que haya lugares que trastornen las personas?

Hace relativamente poco tiempo, este tema ha sido tratado en un popular programa televisivo, a raíz del cual he recibido preguntas al respecto y, por ello, he decidido escribir el presente artículo.

¿Quiere saber más sobre edificios malditos y la razón por la que ocurre? Continúe leyendo.

¿Lugares malditos?

No es difícil encontrar referencias de barrios o edificios en los que el índice de criminalidad es elevado. En todas las ciudades hay lugares así. La explicación es sencilla y se suelen denominar guetos o suburbios. Esto ocurre porque este tipo de residencias o espacios han sido destinados a una población vulnerable a la desadaptación social y que, por lo general, se encuentran retiradas o aisladas del resto de la población de la ciudad, elementos que no solo dificultan la adaptación social de estas personas, sino que las sumergen más en su entorno social desadaptado socialmente. De este modo, colectivos que necesitan ayuda para adaptarse o reinsertarse socialmente, por desagracia, no solo no reciben ayuda con respecto a este propósito, sino que son relegados, en casi obligada reclusión, a un lugar aislado, el cual, consecuentemente, tendrá un alto índice de criminalidad.

Pero este no es el caso que nos ocupa en este artículo. No se trata de guetos, ni de suburbios urbanos en los que el índice de criminalidad es alto, sino de lugares en un principio normales, en los que personas con una vida normal y perfectamente adaptadas a la sociedad se trastornan, pero no de modo individual, sino de modo colectivo, de tal manera que un determinado edificio o conjunto urbanístico comience a mostrar unos índices de criminalidad o suicidio muy elevados con respecto a la media. Ejemplos de ello son lugares como “Robin Hood Gardens”, “Park Hill” o el más conocido (por su divulgación televisiva) “Takashimadaira”, en Japón.

Los guetos son zonas marginales

Obviamente, el suceso no deja de causar extrañeza y no resulta insólito tampoco que estas edificaciones sean llamadas o, consideradas incluso, como lugares malditos.

¿Casualidad? No lo creo…

Las edificaciones malditas y el fenómeno relacionado con la agresividad en ellas, ya sea a través de la agresión a otros (por medio del crimen), o a uno mismo (por medio del suicidio), ha ocurrido en lugares muy dispares y con personas de culturas y costumbres muy diferentes. Pero, a pesar del contraste de los lugares y de las personas en estos edificios, las construcciones en sí parecen tener algo en común. Para ver estas coincidencias se muestran algunas fotos de edificaciones malditas, dado que una imagen vale más que mil palabras:

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Fuente: https://vicisitudysordidez.blogspot.com
Robin Hood Gardens (Londres, Inglaterra). Definitivamente, no va a triunfar en Fotocasas

 

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Fuente: https://vicisitudysordidez.blogspot.com
Park Hill (Sheffield, Inglaterra). ¿El sueño de un vendedor a puerta fría, o la pesadilla de un vendedor inmobiliario?

 

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Fuente: https://www.cuatro.com
Takashimadaira (Japón). Este edificio ha sido escenario de varias películas de terror japonesas, lo cual no es de estrañar

 

El interior de estos edificios tiene una estructura similar a la expuesta en la siguiente fotografía:

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Fuente: https://vicisitudysordidez.blogspot.com
¿Alguien pensó que esta estructura era buena idea?

En definitiva, se trata de edificios con una fachada robusta, compuestos por cientos de viviendas, y en los que, para acceder a cada una de ellas, sus habitantes deben recorrer pasillos y escaleras, como si de una calle se tratase.

A esta altura del artículo, ya serán muchos los lectores que habrán averiguado cual es la coincidencia común de todos estos lugres: la estructura. Una estructura que se puede definir como sórdida o fea, pero que es indiscutiblemente conglomerada. Exacto, todas ellas contienen viviendas aglutinadas, amontonadas las unas con las otras, apiñadas y con fachadas maquinales y apáticas. Y esta, precisamente, es la clave de la maldición de los edificios: el hacinamiento.

La estructura de los edificios resulta clave para el fenómeno de la agresividad y los suicidios

¿Qué es el hacinamiento?

Hacinamiento se puede definir como la situación por la que personas o animales se acumulan en un mismo lugar, el cual no es físicamente adecuado para albergarlos, de modo que la cantidad de personas o animales que ocupan este espacio supera a su capacidad.

Las consecuencias del hacinamiento repercutan en la seguridad de los habitantes, en la higiene y, obviamente, en su comodidad. No obstante, un hacinamiento prolongado puede repercutir psicológicamente, causando episodios de ansiedad, depresión y agresividad.

El hacinamiento provoca agresividad

Todos estos edificios denominados malditos estaban diseñados de modo que sus habitantes estaban hacinados en ellos y, por consiguiente, llegaron a desarrollar una serie de episodios y trastornos psicológicos. El suicidio y la agresividad con los demás habitantes fueron manifestaciones comunes de este hacinamiento. De este modo, personas normales, con una vida normal y una salud mental normal, llegaron a convertirse en agresores y suicidas, y todo, únicamente, por el lugar en el que residían.

Pero, ¿cómo pudo llegar tan lejos esta situación? La respuesta está en el origen de los edificios en general, y en las retorcidas mentes que diseñaron los mismos en particular. Cada pared de estas construcciones está repleta de cientos de historias que contar, y todo esto se tratará en siguientes artículos.

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