¿Cómo sobrevivo a la Navidad? Parte 2: Sobrevivir a la familia

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Artículo escrito por: Elías Almansa

En el artículo anterior se trataba el modo de superar el estrés derivado de las celebraciones navideñas. En el presente artículo se darán consejos sobre cómo lidiar sobre los posibles conflictos familiares que pueden aparecer.

Las contiendas entre cuñados y otros familiares son un plato típico navideño. Son muchas las familias en las que las disyuntivas no hacen acto de presencia, pero no suele ser lo habitual. Las tensiones entre personas no son exclusivas ni de la Navidad ni del entorno familiar, el mero hecho de que un gran número de personas se congregue en una reunión de compromiso obligado y de carácter ambiguamente informal son factores inductores de conflictos y más aun si el hacinamiento está presente y el número de personas convocadas es elevado. Algunos ejemplos son las celebraciones de empresa, académicas o similares.

Las tensiones entre personas no son exclusivas ni de la navidad ni del entorno familiar

Por ello, el encuentro con la familia por completo no sólo para un acto, sino para varios, puede suponer el surgimiento de conflictos, sobre todo si se siente antipatía por algún miembro. En este sentido hay que considerar que, si son muchos los reunidos, serán muchas las opiniones y puntos de vistas que acudan a la fiesta y muchos los momentos para sacar a la luz diversos temas de conversación más inapropiados (en la mayor parte de las ocasiones) que apropiados, los cuales pueden ser totalmente opuestos y, humectados por el alcohol y aderezados con un poco de mala educación (por infortunio típica en estas décadas) el conflicto está servido.

Esta situación tan temible no tiene por qué ser inevitable y puede solucionarse o evitarse

Ante los conflictos familiares se puede actuar activa o pasivamente. Pasivamente se actúa cuando evitamos realizar ciertas conductas que pueden desencadenar los conflictos, es decir, evitando comportamientos indeseables. Activamente se actúa cuando realizamos conductas que promueven que no se desencadenen conflictos, es decir, actuando de modo deseable.

Ante los conflictos familiares se puede actuar activa o pasivamente

Evitando comportamientos indeseables: Lo que no hay que hacer

Los posibles conflictos familiares pueden evitarse si no se realizan algunas conductas de consecuencias poco deseables para la buena marcha de las festividades. Algunas de las principales conductas que no hay que hacer son:

• Temas conflictivos. Aunque sean temas de conversación menos aburridos que el calor que está haciendo estas Navidades, lo poco que llueve o lo bueno que está todo, hay temas de conversación que son mejores evitar, sobre todo si es un entorno familiar ajeno, si se es nuevo o si no se tiene la suficiente confianza o amistad con la persona con la que se conversa. Existen muchos temas que pueden llegar a ser conflictivos y que no necesitan presentación cono son la religión o la política (y algunos deportes si los implicados son antagonistas y alguno de ellos un poquito fanático), pero puede haber otros temas que susciten el conflicto. El mejor modo de no caer en ellos es no sacar temas improcedentes o extremistas y, en el caso de que sea el otro quien los empiece, lo más adecuado es dar la opinión personal sin entrar en detalles y desviar la conversación hacia otro tema.

• Críticas. Si no gusta algo (ya sea la organización, la comida, etc.) no es necesario ponerlo de manifiesto. Hay que considerar que no todas las cosas son del gusto de todos y que cada persona tiene sus preferencias personales. En este sentido es mejor aceptar el modo de organización de cada anfitrión aunque no sea del gusto de cada uno y disfrutar del mismo, ya que, con toda seguridad, ha querido hacerlo con su mejor intención. Si es uno el criticado es conveniente realizar un esfuerzo y evitar toda alusión en la medida de lo posible. Si la crítica es directa (por ejemplo, el modo de vestir o la hora de llegada) se pedirán las disculpas pertinentes del modo más asertivo posible. Si las críticas son indirectas, se intentará no darse por aludido y resolver el conflicto en otro momento que no sea el de la celebración. Nunca se debe responder a la crítica de modo agresivo, aunque el otro no lleve razón, ya que el crítico nunca va a admitir su equivocación y el afectado no solo parecerá que no lleva razón sino que además quedará como una persona maleducada.

• Beber de más. Las bebidas alcohólicas son comunes en las fiestas navideñas pero a unos les sienta mejor que a otros. Beber no está mal, pero nunca hay que excederse, sobre todo si tiene tendencia a hablar o actuar de modo inadecuado bajo la influencia alcohólica. Si es otra persona la que bebe y actúa de modo inadecuado no se la tomará en serio si su postura es ofensiva hacia uno mismo y se considerará (y así se hará ver) que es por efecto del alcohol. En estos casos hay que tener presente que el problema es del otro y no de uno mismo.

• Enfrentamientos directos. Si tras tomar todas las precauciones posibles el conflicto surge, se intentará calmarlo y evitarlo. Si se trata de la familia propia, nunca se involucrará a la pareja. Si se trata de la familia política nunca se involucrará uno mismo. Nunca se debe discutir con la familia política, debe ser la pareja la que solucione y medie en el problema, preferiblemente tras la celebración.

• Comparaciones. Nunca se debe comparar la familia de uno de los miembros con la otra ni el modo en el que celebran las fiestas. Asimismo, se intentarán no hacer otro tipo de comparaciones como laborales, económicas o de los hijos de cada cual.

Actuando de modo deseable: Lo que hay que hacer

Un modo directo de evitar los conflictos familiares es adoptar una conducta asertiva que facilite la comunicación y que impida la aparición de situaciones indeseables.

• Ser flexible. Hay que intenta adaptarse a las dinámicas de las reuniones familiares, las creencias y el modo de celebración de cada familia.

• Temas de conversación adecuados. Para no crear conflictos no solo es preciso evitar ciertos temas, también se pueden proponer otros que promuevan la conversación. Esto también permitirá que se conozcan mejor las personas con las que se comparte la celebración y que se creen vínculos. Un modo de hacerlo es preguntar por las aficiones o gustos del otro (si no se conoce previamente) y hablar de alguno de ellos si se coincide (por ejemplo, de cine, música, viajes etc.).

• Manifestar abiertamente lo positivo de la situación. En lo que respecta a las celebraciones festivas es adecuado agradecerle al anfitrión la invitación, así como felicitarlo por el modo en el que ha organizado el evento. Si la fiesta no es del gusto de uno, no hace falta acudir a la mentira sino simplemente resaltar algún aspecto que sea agradable. Puede que una determinada situación disguste más que guste pero siempre tendrá un lado positivo (el menú, la decoración, la atención, la amabilidad, etc. son aspectos que pueden ser agradecidos).

• Agradecer. Cuando termine la fiesta es correcto agradecer al anfitrión la misma y manifestar que se ha pasado una velada agradable.

• Ser educado. Aunque la educación en un evento se da por sobreentendida, no siempre se pone de manifiesto y las Navidades son una oportunidad para ello. Es muy importante mostrarse educado con el anfitrión y con el resto de los participantes, sean o no ellos educados. La mala educación de alguno de los invitados no implica que nosotros la repliquemos, ya que se trata de un problema del otro y no nuestro. Si se trata de la propia familia, se evitará entrar en discusión con aquellos miembros con los que hay hostilidades y en el caso de que estos promuevan la hostilidad se les tratará del modo más cordial posible. En el caso de no tratarse de la propia familia se intentará comprender que no es posible caerle bien a todo el mundo y que cada persona tiene su modo de relacionarse, sea correcto o no. Por ello, se intentará que la cordialidad prime en todos los contactos con los presentes.

Como conclusión se puede señalar que hay formas en las que las discusiones familiares pueden evitarse y que es preferible ser flexible y adaptarse a determinadas situaciones antes que crear situaciones conflictivas o ser cómplice de las mismas.

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