Comunicación efectiva: La gran aliada del éxito laboral

El éxito laboral puede ser entendido como la situación en la que el trabajador prospera en su actividad profesional, ya sea a nivel económico como de posicionamiento dentro de la empresa. Pero este éxito también puede ser aplicado a los trabajadores que disfrutan con su actividad laboral y que se encuentran cómodos y satisfechos en ella. Es lo que se denomina “buen ambiente de trabajo” y contribuye, en gran medida, no solo a la autorrealización personal, sino también a la mejora de la calidad de vida.

Es obvio que la preparación y la experiencia son elementos claves en el desarrollo laboral. Estos factores son imprescindibles para un adecuado desempeño y aumentan las posibilidades de ascender en la empresa. No obstante, no son infrecuentes los casos en los que personas con una menor experiencia alcanzan un mayor éxito laboral, ya sea a nivel de categoría o de afinidad con los compañeros y/o clientes. Este fenómeno puede explicarse a través del talento, es decir, existen personas con talento que, aunque están menos preparadas, aprenden su profesión de modo más rápido y se desenvuelven mejor en ella que otros compañeros con mejor curriculum. Se trata de trabajadores que, no solo desempeñan adecuadamente su actividad laboral, sino que, además, son apreciados por los clientes y compañeros; no sólo no generan conflictos, sino que los resuelven; y, en definitiva, contribuyen al buen ambiente de trabajo. Este tipo de trabajadores suelen ser los primeros candidatos para subir de categoría y los más considerados en las empresas.

En este sentido, es innegable que el talento, por tanto, es la clave para alcanzar cualquier tipo de éxito. Pero, ¿qué es en realidad el talento? ¿Se nace con él? En realidad nadie nace con talento. El talento es un conjunto de habilidades que se aprenden a lo largo de la vida y que son aplicables a uno u otro ámbito de forma exitosa. Y una de las grandes habilidades sobre la que se apoya el éxito laboral en general, y el talento en particular, es la comunicación.

¿Qué es la comunicación?

La RAE define la comunicación como “Transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor”. Esto se traduce en la emisión efectiva de una determinada información con sentido a otra u otras personas. El proceso de comunicación es continuo y constituye un modo de funcionamiento habitual y diario que permite la interacción entre las personas y el medio. En el ámbito laboral, por tanto, la comunicación es clave.

Es frecuente que al utilizar el término “comunicación” se piense en el modo que alguien tiene de dirigirse hacia los demás, es decir, la conversación. Pero esto es únicamente una parte de la comunicación. El proceso de comunicación engloba procesos mentales que incluyen pensamiento, lenguaje y desarrollo psicosocial. La comunicación no sólo implica el proceso de conversación. Todos los sentidos están involucrados en el proceso comunicativo. De este modo, estímulos visuales, auditivos, olfativos o gustativos pueden ejercer como elementos en la comunicación.

En el contexto laboral, tanto entre compañeros como con los clientes, la comunicación es de vital importancia, ya que permite la creación de un nexo de unión entre los miembros del proceso, que habilita la trasferencia de pensamientos, opiniones y conceptos, y la derivación de una respuesta. Una adecuada comunicación, además, va a permitir la solución de problemas y evitar la creación de malentendidos y/o conflictos laborales.

Las habilidades de comunicación: ¿se nace o se hacen?

El ser humano aprende a interaccionar con el medio a través de la comunicación. De este modo comienza a comprender estímulos percibidos por los sentidos a los que otorga un significado. Este proceso forma parte de la comunicación humana con el medio.

El ser humano nace con la capacidad de comunicar. Esto le va a permitir interactuar con el medio, adaptarse a él y, por consiguiente, la supervivencia. En este sentido, la capacidad de comunicar es innata, es decir, se nace con ella.

Con el paso de los años, las personas desarrollan distintas estrategias que permiten manejar de una u otra manera la capacidad innata de comunicar, lo cual es imprescindible para la interacción social. Este tipo de habilidades se aprenden, es decir, son adquiridas. En este sentido, habrá personas con más o menos habilidades de comunicación y, por consiguiente, más o menos habilidosas socialmente. Estas habilidades de comunicación no se limitan a hablar estupendamente y tener mucha labia, sino que incluye otro tipo de elementos que favorecen que el proceso comunicativo sea comprensible para el otro y exitoso. Existen múltiples maneras de expresar conceptos similares que presentan grandes diferencias entre sí. La comunicación abarca diferentes dimensiones que no se limitan únicamente a la más conocida, la expresión oral. La dinámica de la comunicación engloba los gestos, las expresiones, e incluso la ausencia de palabras en determinadas ocasiones. Es lo que conforma las diferentes modalidades de comunicación.

¿Qué modalidades son importantes en la comunicación laboral?

A continuación se muestra una tabla que recoge las principales modalidades de comunicación:

Las modalidades de comunicación cambian según el contexto y son de gran importancia en el ámbito laboral. De ellas depende que la información que contiene un mensaje sea correctamente interpretada por el receptor o los receptores y de que dicho mensaje tenga un mayor impacto o efectividad. Por ello, es importante que todo profesional tenga conocimientos del papel de la comunicación y su alcance en el entorno corporativo.

Una adecuada comunicación en el entorno laboral va a permitir evitar malentendidos, aumentar las habilidades sociales y ser eficaces en situaciones cotidianas en la empresa como denegar peticiones, resolver conflictos y solucionar problemas.

Existen estrategias efectivas que permiten mejorar la comunicación social en general y la comunicación en el ámbito laboral en particular. Este tipo de estrategias se aprenden y su puesta en práctica resulta de gran utilidad en el entorno organizacional.

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